Declaración de intenciones

Esta es mi publicación número 16 del mes.

Hasta el momento he disfrutado el proceso de escribir cada oración en este blog este mes.

La meta que me puse fue escribir una entrada para mi blog por día durante febrero.

En todas mis clases siempre me ha costando mucho ponerme a escribir para los ejercicios que se me asignan. Al empezar lo hice esperando que esta práctica diaria me ayude a ejercitar mi capacidad para ponerme a escribir y mi confianza en mí mismo en mi capacidad para escribir. Hasta el momento estoy feliz de ver que ese ha sido exactamente el resultado. Estoy muy feliz por eso.

Originalmente escuché la idea del “daily blogging” de Isaac Morehouse en una conferencia que él dio en TOS-Con el año pasado en Salt Lake City, Utah. Desde entonces lo he estado siguiendo porque me encanta su trabajo. La idea de Isaac de blogging es que sea algo que lo ayude a uno a desarrollar su pensamiento racional y agudizar su observación de la realidad y reflexión sobre ella.

Isaac no habla de escribir por escribir, o escribir para que nos lean los demás. Lo que él propone es escribir por los beneficios psicológicos y por el aprendizaje que eso nos trae. Poner nuestros pensamientos en escrito y en una plataforma pública es un acto de creación, y ese acto de creación, como lo explica el, añade a nuestro autoestima.

Escribir también nos ayuda a guardar después de haber desarrollado ideas nuestras, bien imaginativas de alguna visión que tenemos, como de las observaciones que hacemos de nosotros y del mundo, como nuevos aprendizajes sobre cualquier aspecto de la vida.

Escribir diariamente es algo que nos ayuda a nosotros a agudizar nuestro pensamiento nuestra observación de la realidad. Los beneficios son para uno. El publicar esas ideas es un subproducto del escribir.

Así que en este blog escribiré una amplia cantidad de diferentes tipos de publicaciones. Desde cápsulas cortas de menos de 200 palabras hasta ensayos de más de 2,000 palabras. Desde escritos altamente editados, hasta escritos que son más corrientes de pensamiento “en voz alta” para poner en símbolos concretos mis pensamientos. Hasta ahora eso me ha traído muchísimo aprendizaje y alegría.

Compartir todo esto abre la posibilidad de que alguien más pueda aprender de lo que comparto que he aprendido yo. Amigos ya me han dicho que lo han hecho y eso también me trae una satisfacción muy especial.

Hay mucho más que decir por los beneficios de escribir diariamente. Pero el presente post es para declarar mis intenciones en realizar este increíble ejercicio.

Tal vez quieras intentar este ejercicio tú también.

Revisando el 2020: que tu meta sea *ponerte metas*

Es mitad de febrero. ¿Cómo vas con tus resoluciones para el 2020?

Esa debe ser una pregunta difícil de responder para algunos, o muchos tal vez. Siendo ya mediados del segundo mes del año ya deberíamos tener una idea de si hemos logrado mantener y avanzar esas resoluciones que nos hicimos al inicio de año o no.

Si tu respuesta a la pregunta te trae más desencanto que alegría por tu progreso hacia esas metas, considera mi sugerencia en este artículo para revisar nuestras resoluciones para resto del año.

Resolución: ponerte metas

Esto puede sonar casi absurdo de reiterar, pues el punto de establecer resoluciones de año nuevo es precisamente establecer metas para lograr en ese año. Pero si lo pensamos, en realidad el tipo de resoluciones que nos solemos proponer es más bien una lista de deseos que esperamos que de alguna forma se materialicen en nosotros. Pero no son metas realmente que sean plausibles y que sean verdaderamente para nuestro crecimiento. A continuación, veremos punto por punto

Escoge metas genuinamente tuyas

Podíamos decir que siempre tenemos metas operando con nuestras acciones y decisiones en la vida. Metas como graduarnos de la universidad, mejorar nuestra relación con familiares, o esas que tenemos como parte de nuestro trabajo. Pero la mayoría de metas que solemos tener son más bien cosas que hacemos basadas en deber o que simplemente hacemos por inercia, porque es lo que se supone que deberíamos hacer a nuestra edad, porque es lo que nuestros padres nos dicen, o porque es lo que todos hacen. Pero siendo deberes, cosas que sólo hacemos “porque sí”, no son en realidad el tipo de metas que nosotros hemos escogido por razones que son auténticamente nuestras, que salieron de nosotros. Y por lo tanto no nos dan el tipo de satisfacción que metas que genuinamente nosotros escogemos para nosotros nos dan. Eso es así especialmente si nuestro deber es terminar la universidad, en una carrera que no es la que en realidad queríamos o que elegimos porque era la menos peor opción; o si nuestro deber es mejorar relaciones familiares, con familiares que no en realidad nos caen bien.

El tipo de metas que realmente necesitamos tener son metas que nosotros escojamos porque genuinamente nos van a traer más felicidad a nosotros. Y que escogemos porque encontramos las razones para ponérnoslas dentro de nosotros. Y que son deberes que aceptamos para complacer a otros, que hacemos porque es lo que se supone que deberíamos estar haciendo porque siempre ha sido así y todos lo hacen así.

Ahora, la forma en que enfoquemos el establecernos ese tipo de metas que son genuinamente nuestras y para nosotros, es otro asunto algo complicado en sí mismo. Pero es algo que podemos aprender a hacer bien pensándolo cuidadosamente y ayudándonos de lo que han escrito psicólogos al respecto.

Aquí voy a dar una indicación del enfoque sencillo que yo he tomado y que me ha funcionado.

Ponte metas pequeñas y agrega nuevas periódicamente

Establece como resolución para el resto del año ponerte metas; metas con objetivos simples y agrega nuevos periódicamente.

Esa junto con otra fue la meta que me puse a inicios de este 2020. Mis únicas dos resoluciones del año es, la primera, empezar a ponerme metas nuevas para mi crecimiento que no necesariamente estuvieran relacionadas con la universidad o mi trabajo. Mi segunda resolución –y esta fue como una implementación de la primera– es memorizarme un poema por semana.

Metas pequeñas

El principio básico es escoger metas pequeñas. Y hacer que las metas sean lo más concretas posibles para que sean cuantificables. Y que entonces podamos proyectar el tiempo específico que vamos a dedicar a realizarlas. Eso a diferencia de las típicas metas demasiado generales y grandes como “bajar de peso”, “ir más al Gym” o cosas así. Que no son metas que debamos dejar de lado, pero que podemos llegar a ellas eventualmente, pero por medio de cosas más pequeñas y más específicas. (Seguro hay libros aconsejando esto y de forma más extensiva. No los he leído, pero espero en el futuro hacerlo para mejorar.)

Las metas pequeñas son más fáciles de llevar a cabo. Al establecer mi resolución general inicial, la implementé inmediatamente en mi primera meta concreta para el año. Memorizar un poema semanalmente. A la fecha llevo exactamente los 6 poemas memorizados que debería tener por las 6 semanas que ya han pasado de este año. Mi meta fue sencilla, y cumplirla no me ha representado mayor dificultad. Me memorizo lenta pero constantemente uno o dos versos por día cuando me tomo un break largo en la tarde y cuando estoy esperando a que me lleguen a recoger en la universidad de regreso a casa. Esa meta que escogí me ha resultado bastante fácil porque es una que es manejable, es muy concreta, y se trata de hacer algo que me apasiona profundamente. Tener grabados mis versos favoritos en la mente y poder recitarlos en cualquier a mi antojo para obtener inspiración de ellos. Al momento sigo motivado e incluso más motivado aún porque he confirmado que es algo que puedo hacer y me trae una inmensa alegría. También me emociona la idea de que al final del año voy a tener memorizados 52 poemas diferentes, ¡¿cuán cool es eso?!

Agrega metas nuevas periódicamente

Un segundo principio (y este seguro otros también lo estarán aconsejando) es, ya que las metas son pequeñas pero constantes, ir añadiendo progresivamente metas adicionales para enriquecer nuestro crecimiento y avanzar a metas mayores.

En mi caso he decidido agregar metas, del tipo de memorizar poemas, que pueda cuantificar y proyectar en tiempos específicos, cada mes.

Habiendo ya asentado en mi rutina la meta sobre los poemas en enero, en febrero me propuse escribir entradas para mi blog diariamente. Al momento –ejecutando esa meta por dos semanas ya– lo estoy disfrutando absolutamente y te refiero a la pestaña de “Blog” en esta página para ver los resultados. De nuevo, esta meta está siendo para mí fácil de manejar, fácil de evaluar si la he cumplido, porque se trata de una publicación al día –y de la misma forma que mi meta para enero– me proporciona un profundo valor y profunda satisfacción.

Un crecimiento potenciado

Algo importante de establecernos metas así es que cumplirlas potencia nuestro crecimiento para nuevos proyectos. Los objetivos iniciales que cumplimos alimentan nuestra motivación y confianza para emprender más y mayores objetivos. Mi proyecto sobre escritura diaria para mi blog es uno que demanda más de mí. Pero fue haber cumplido exitosamente esa meta para enero –y otros objetivos menores como escribir tareas para mis cursos, leer mucho, etc.– lo que me dio la motivación y la confianza para aspirar a metas más ambiciosas. Y de la misma forma, este proyecto en febrero me va a alimentar con más motivación, confianza, y proporcionarme masivo aprendizaje, que para marzo podré perseguir aún mayores objetivos.

Ponernos metas no tiene que ser tan difícil para nosotros. El principio es que sean metas pequeñas, cuantificables, y lo suficientemente concretas como para proyectar el tiempo específico en que vamos a ejecutarlas.

El crecimiento es acción

Empieza con cualquier cosa. En el pasado me he puesto metas como –y son objetivos que aún mantengo– levantarme de lunes a viernes a las 5:00 am, no pasar un sólo día sin escuchar un sólo podcast, leer un artículo, o ver un vídeo de YouTube que me enseñe algo que no sabía antes, leer cada mes una pieza de literatura. Los objetivos deben ser cosas que te gusten y que te interesen. Y si no hay algo que puedas decir que te guste o que te interese, salta a la acción y experimenta con cualquier cosa.

Haz cualquier cosa que te llame la atención que no necesariamente esté relacionada con la universidad o el trabajo. Tómate un momento a evaluar lo que obtuviste de esas actividades. Pregúntate por qué te gustaron o por qué no te gustaron.

Sal al mundo a explorarlo y a participar en lo que pasa en él; o quédate en casa o en la universidad investigando y descubriendo. El principio es involucrase en el mundo y mantener tu mente activa. Busca actividad. La pasividad es estancamiento. El crecimiento es un proceso de movimiento constante.

Cuando encuentres cosas que te gusten y te interesen, ponte metas alcanzables para cultivarlas. Y pon en marcha tu crecimiento.

Tomarse en serio soñar: haciendo el futuro más grande que el pasado

Es común ver niños y adolescentes con sueños sobre el tipo de cosas que quieren lograr cuando sean grandes. Igual de común es que los adultos no se tomen los sueños de esos niños en serio; y se piensa que los niños y adolescentes mismos no están en edad como para tomarse las cosas en serio.

De la misma forma, hay jóvenes que pasada su adolescencia siguen teniendo sueños que tienen la intención de perseguir; escasamente es así con adultos. Aunque como podemos observar, eso es menos común, y quienes lo hacen encuentran difícil mantener esa visión defenderla frente a los demás, y dar los primeros pasos hacia sus sueños.

Desde mi perspectiva tener sueños, el acto de soñar, cumple un rol importante en nuestra juventud, y más aún, a lo largo de toda nuestra vida. Por lo tanto pienso que el soñar es algo que debe tomarse en serio por nosotros, y que existe una explicación y una salida a por qué hoy en día eso no se toma enserio. Aquí voy argumentar por qué pienso que el ‘soñar’ cumple una función tan importante en la vida humana que escasamente o nunca se considera.

El sentido en el que uso ‘sueño’ aquí es el sentido en que un sueño se entiende como nuestra imaginación sobre un futuro al cuál nosotros aspiremos. Ese sentido lo usamos como una analogía con el sentido de los sueños que tenemos mientras dormimos. Desde pequeños nos imaginamos cosas sobre nuestro futuro de acuerdo con las cosas reales que conocemos y nuestras evaluaciones sobre esas cosas. Entonces el acto de soñar, en este sentido, lo podríamos describir como el acto de imaginar un futuro deseable. Para mí eso es algo que se debe tomar en serio. Vayamos a explorarlo más.

Durante el último año me he enfrentado constantemente a decisiones sobre mi carrera, qué temas estudiar para prepararme y en qué actividades involucrarme para aprender y acumular experiencias. Son decisiones y acciones que todos a diario hacemos. Pero ¿hacia dónde vamos? No muchos se hacen esa pregunta, pero para quienes nos la hacemos, la pregunta incluye imaginarnos posibles escenarios futuros a los que aspirar.

Una forma de enfocar estas reflexiones, ese soñar, y que a mí me ha ayudado es pensar en términos de imaginar un futuro más grande que el pasado. Esa formulación la escuché de Dan Sullivan en su libro The Laws of Lifetime Growth. La primera ley sobre que Dan Sullivan escribe en su libro es “Siempre haz tu futuro más grande que tu pasado”. Y explica que hacer un futuro más grande que nuestro pasado empieza por aceptar la responsabilidad de crear nuestro propio futuro. El estancamiento, dice él, viene de que nos quedemos sin futuro; sin un futuro al cuál dirigirnos. Para él, diseñar nuestro futuro con los objetivos y las condiciones generales que queremos alcanzar, basado en nuestros logros y condiciones pasadas, multiplicándolas es hacer nuestro futuro más grande que nuestro pasado.

Necesitamos proyectar la vida que queremos alcanzar en el futuro.

De hecho más frecuentemente que no vienen a nuestra mente fantasías e imaginaciones sobre el tipo de cosas que tal vez desearíamos para nosotros. Cuando somos jóvenes somos soñadores.

El problema es que no sabemos qué hacer con nuestros sueños.

Y eso es porque somos malos introspectores.

La introspección es la habilidad de examinar el contenido de nuestra consciencia para formar nuestro conocimiento sobre ella.

Justo como necesitamos examinar, conocer y descubrir el mundo que nos rodea para sobrevivir, necesitamos examinar, conocer y descubrir el mundo interior nuestro para sobrevivir.

Pero hoy en día nadie nos enseña eso. Al menos nadie nos lo enseña apropiadamente y en el momento apropiado. Pero esa es la habilidad fundamental por la que los seres humanos podemos darle propósito a nuestras acciones y proyectar el futuro que queremos.

El tema de la introspección es un tema muy amplio y de gran importancia que requiere dedicación y profundidad, así que aquí voy a indicar sólo una forma de introspección aplicada a nuestros sueños que he aprendido y que me ha resultado en grandes beneficios. En futuras entradas indicaré más lugares, expertos y recursos para educarnos más en esa disciplina.

Yo he podido descubrir muchas cosas sobre mí mismo y que me han ayudado a tener más clara mi visión sobre lo que quiero para mi futuro, un futuro que sea más grande que mi pasado; basado en los valores que he hecho míos en ese pasado.

A través de mi vida he pasado por fases en las que he perseguido intereses específicos y que me han ocupado y llenado de alegría. Por un tiempo me uní a un grupo de amigos que bailaban break-dance en las tardes; lo disfruté y me divertí mucho. En eso desarrollé un gusto por los ‘break-beats’, y me interesé por hacer mis propias mezclas de la música. Empecé a aprender en Internet sobre mezclar y producir música. Investigando sobre software para producir música y usándolo me gustó la computación. Después encontré las ideas de la libertad y las novelas de Ayn Rand, y leer e investigar sobre filosofía y capitalismo se convirtió en mi mayor interés. Así fui ocupándome y desarrollando intereses y un apego emocional a esos valores que hacía míos. Cuando pienso en qué me quiero dedicar en la carrera de mi vida, obviamente esos valores son determinantes en el tipo de cosas que imaginaría proyectando mi futuro.

Nuestra mente subconsciente como una de sus operaciones principales hace conexiones entre los contenidos de nuestra mente. En mi caso a menudo durante el día se me ocurren cosas sobre objetivos y condiciones positivas en las que quiero verme en un futuro. Con las tareas de mi lista de taras para el día que completo siento una emoción de alegría y satisfacción (o insatisfacción y duda, como sea el caso) y trato de pensar qué es exactamente a lo que mis emociones están respondiendo. Es como lo experimento habiendo entrenando mi mente a ser más consciente de lo que está pasando en mi mente. Soñar despierto es una de las formas en que eso me pasa en momentos de reflexión o cuando pienso sobre cosas que me inspiran. En mi caso cada vez más esos sueños empiezan a tener más sentido y utilidad porque he ordenado mi mente con la idea general de lo que quiero hacer de mi futuro. Tú también lo puedes hacer con la suficiente dedicación a examinar tu interior.

Tomar nuestros sueños en serio, en mi perspectiva, es aplicar la introspección al descubrir los valores el tipo de vida que se haya detrás de lo que nos comunica nuestro subconsciente en nuestros sueños; en esas imaginaciones que surgen de repente a lo largo del día o quizá cuando estamos durmiendo. Y usar eso para proyectar el futuro que queremos para nosotros y que se basa en los valores más profundos nuestros. Eso en vez de omitirlos y olvidarlos o sólo pensar en ellos superficialmente sin preguntarnos si ello podría servirnos para descubrir cosas sobre nosotros, y seguir con nuestras vidas avanzando hacia un futuro indiferentemente de nuestros valores.

Un ejercicio básico que propongo es repasar al final del día las cosas que hicimos por las que nos sentimos bien y anotarlas. Y todas esas fantasías que surgen en nuestra imaginación, esos momentos de ‘daydreaming’ empiezan a mostrar que tienen por lo menos algo que indicarnos sobre nosotros. Ese ejercicio de hacer un diario, o escribir nuestras ideas es un ejercicio que no se puede enfatizar y repetir por demás. Porque al escribir esas ideas y reflexiones hacemos cobren una existencia material y que podemos examinar y pensar objetivamente sobre ellas. Con el tiempo empezamos a observar patrones entre las cosas que anotamos y vamos descubriendo la profundidad de nuestro interior y los deseos más profundos de nuestro alma empiezan a iluminarse. Para tomar esos valores y proyectar un futuro que lleve nuestro yo a grandes alturas de logro, creación y aprendizajes.

Soñar es un paso del camino. Antes debemos saber por qué necesitamos encontrar el propósito que le da dirección a nuestra vida, y después debemos pensar sobre el curso de acción que vamos a seguir para traer esa visión a la realidad. Sobre esos temas voy a estar explorando en entradas futuras, indicando más fuentes, recursos y expertos para aprender más.

Pero ese es un paso muy importante y que debemos tomarnos en serio, no sentirnos mal ni sentirnos frustrados porque parecen ideas fantásticas que sólo nos distraen de la realidad. No es así. Debemos desarrollar la habilidad de la introspección para entender su función su función y usar lo que descubrimos para nuestra ventaja.

Tomar nuestros sueños en serio es aplicar la introspección al examinar los valores que hemos hecho nuestros y con base en eso hacer nuestro futuro más grande que nuestro pasado.

El elemento 'Forward Tilt'

“Si quieres una carrera magnífica, tú tendrás que crearla”. Es el lema del podcast que quiero presentar en mi artículo de hoy, Forward Tilt.

Forward tilt fue creado por Isaac Morehouse, a partir de la lección que él aprendió, como lo relata en la introducción a su podcast, cuando una vez estaba en una reunión de la junta directiva en la organización en la que él trabajaba.

En la reunión se discutía cómo buscar e identificar talento de alto nivel. La mejor gente en quien vale la pena invertir. En eso un miembro experimentado, de edad mayor dijo: en mi compañía lo que hemos hecho todos estos años es buscar ‘forward tilt‘ (en español, literal, inclinación hacia adelante), es algo que, o lo tienes, o no lo tienes. Y aquellos que lo tienen son los que la empresa busca. En respuesta a la pregunta de alguien sobre qué es forward tilt, explicaba: en una entrevista, cuando entrevistas a alguien, ¿está la persona sentada de forma recta, sentada al fondo de la silla, o se inclinan hacia adelante sobre la mesa, ladeando hacia ti, hacia la oportunidad porque están tan ansiosos y emocionados por este reto? Eso es forward tilt y eso es lo que queremos.

El elemento forward tilt es el que Isaac se dedica a explorar en su podcast. Como él lo explica, forward tilt es un nombre que captura una cualidad y una actitud hacia los retos y las oportunidades. Que no se trata de dominar la forma de presentar un curriulum vitae, o listar los puntos apropiados, o responder apropiadamente preguntas desafiantes en una entrevista. Es un cambio físico que se manifiesta en alguien, es reflejo de una mentalidad arraigada en alguien que no puede esconderse o venderse, sólo brota de una persona. Literalmente altera tu posición física, tu cuerpo se mueve de forma diferente porque la energía brota de ti. Fluye y se riega fuera de ti tan profusamente que te fuerza a manifestarlo físicamente de alguna forma haciéndote inclinar hacia adelante. No es algo que se practica, la gente con forward tilt ni siquiera sabe que lo está haciendo. Es simplemente quienes ellos son, brota de ellos y los fuerza a inclinarse hacia adelante; están tan emocionados que lo expresan físicamente. Esa cualidad es de la que el podcast se trata, declara Isaac.

Ese concepto a mí me gusta mucho. No me siento más que identificado profundamente con las cualidades y la mentalidad que Isaac explica que residen en una persona con el elemento forward tilt.

Si tú tienes forward tilt, explica más concretamente Isaac, si tú tienes ese deseo, esas ansias de agarrar la vida por los cuernos, de asumir retos significativos, de construir cosas, de crear, de ir por lo que quieres, si no puedes evitar ni emocionarte físicamente ante la idea de hacer cosas increíbles, de construir cosas, de ayudar a traer una visión a su realización, tuya o la de alguien más, este podcast es para ti.

Esa es la idea que Isaac Morehouse presenta y que se propone explorar en su podcast en formas de cómo aprovechar esa cualidad y usarla y aplicar esa energía en formas efectivas.

Isaac también nos invita a, si pensamos que no tenemos ese forward tilt, o si no estamos seguros, que busquemos y a que descubramos que hay brasas debajo de esas frías cenizas que pueden ser sopladas hasta arder. Que podemos tener forward tilt ahogado esperando a ser despertado, pero que no hemos tenido algún reto significativo para avivarlo porque tal vez hemos sólo siguiendo reglas o haciendo cosas aburridas y no hemos estado en un contexto que lo ha sacado de nosotros.

Si tú tienes ese forward tilt te invito a empezar a escuchar los episodios cortos de este podcast. Para explorar formas de aplicarlo, y divertirse mucho en el proceso.

Si no sabes si lo tienes te invito a escucharlo también, mira si algo te atrae y te inspira y empieza a despertar eso en ti. Mira si una idea puede engancharte lo suficiente que no puedes evitar sino manifestar físicamente tu emoción.

Toma ese forward tilt, y desentiérralo y descubre cómo aplicarlo para construir el tipo de vida que quieres vivir.


Escucha el podcast: