Declaración de intenciones

Esta es mi publicación número 16 del mes.

Hasta el momento he disfrutado el proceso de escribir cada oración en este blog este mes.

La meta que me puse fue escribir una entrada para mi blog por día durante febrero.

En todas mis clases siempre me ha costando mucho ponerme a escribir para los ejercicios que se me asignan. Al empezar lo hice esperando que esta práctica diaria me ayude a ejercitar mi capacidad para ponerme a escribir y mi confianza en mí mismo en mi capacidad para escribir. Hasta el momento estoy feliz de ver que ese ha sido exactamente el resultado. Estoy muy feliz por eso.

Originalmente escuché la idea del “daily blogging” de Isaac Morehouse en una conferencia que él dio en TOS-Con el año pasado en Salt Lake City, Utah. Desde entonces lo he estado siguiendo porque me encanta su trabajo. La idea de Isaac de blogging es que sea algo que lo ayude a uno a desarrollar su pensamiento racional y agudizar su observación de la realidad y reflexión sobre ella.

Isaac no habla de escribir por escribir, o escribir para que nos lean los demás. Lo que él propone es escribir por los beneficios psicológicos y por el aprendizaje que eso nos trae. Poner nuestros pensamientos en escrito y en una plataforma pública es un acto de creación, y ese acto de creación, como lo explica el, añade a nuestro autoestima.

Escribir también nos ayuda a guardar después de haber desarrollado ideas nuestras, bien imaginativas de alguna visión que tenemos, como de las observaciones que hacemos de nosotros y del mundo, como nuevos aprendizajes sobre cualquier aspecto de la vida.

Escribir diariamente es algo que nos ayuda a nosotros a agudizar nuestro pensamiento nuestra observación de la realidad. Los beneficios son para uno. El publicar esas ideas es un subproducto del escribir.

Así que en este blog escribiré una amplia cantidad de diferentes tipos de publicaciones. Desde cápsulas cortas de menos de 200 palabras hasta ensayos de más de 2,000 palabras. Desde escritos altamente editados, hasta escritos que son más corrientes de pensamiento “en voz alta” para poner en símbolos concretos mis pensamientos. Hasta ahora eso me ha traído muchísimo aprendizaje y alegría.

Compartir todo esto abre la posibilidad de que alguien más pueda aprender de lo que comparto que he aprendido yo. Amigos ya me han dicho que lo han hecho y eso también me trae una satisfacción muy especial.

Hay mucho más que decir por los beneficios de escribir diariamente. Pero el presente post es para declarar mis intenciones en realizar este increíble ejercicio.

Tal vez quieras intentar este ejercicio tú también.

Tomarse en serio soñar: haciendo el futuro más grande que el pasado

Es común ver niños y adolescentes con sueños sobre el tipo de cosas que quieren lograr cuando sean grandes. Igual de común es que los adultos no se tomen los sueños de esos niños en serio; y se piensa que los niños y adolescentes mismos no están en edad como para tomarse las cosas en serio.

De la misma forma, hay jóvenes que pasada su adolescencia siguen teniendo sueños que tienen la intención de perseguir; escasamente es así con adultos. Aunque como podemos observar, eso es menos común, y quienes lo hacen encuentran difícil mantener esa visión defenderla frente a los demás, y dar los primeros pasos hacia sus sueños.

Desde mi perspectiva tener sueños, el acto de soñar, cumple un rol importante en nuestra juventud, y más aún, a lo largo de toda nuestra vida. Por lo tanto pienso que el soñar es algo que debe tomarse en serio por nosotros, y que existe una explicación y una salida a por qué hoy en día eso no se toma enserio. Aquí voy argumentar por qué pienso que el ‘soñar’ cumple una función tan importante en la vida humana que escasamente o nunca se considera.

El sentido en el que uso ‘sueño’ aquí es el sentido en que un sueño se entiende como nuestra imaginación sobre un futuro al cuál nosotros aspiremos. Ese sentido lo usamos como una analogía con el sentido de los sueños que tenemos mientras dormimos. Desde pequeños nos imaginamos cosas sobre nuestro futuro de acuerdo con las cosas reales que conocemos y nuestras evaluaciones sobre esas cosas. Entonces el acto de soñar, en este sentido, lo podríamos describir como el acto de imaginar un futuro deseable. Para mí eso es algo que se debe tomar en serio. Vayamos a explorarlo más.

Durante el último año me he enfrentado constantemente a decisiones sobre mi carrera, qué temas estudiar para prepararme y en qué actividades involucrarme para aprender y acumular experiencias. Son decisiones y acciones que todos a diario hacemos. Pero ¿hacia dónde vamos? No muchos se hacen esa pregunta, pero para quienes nos la hacemos, la pregunta incluye imaginarnos posibles escenarios futuros a los que aspirar.

Una forma de enfocar estas reflexiones, ese soñar, y que a mí me ha ayudado es pensar en términos de imaginar un futuro más grande que el pasado. Esa formulación la escuché de Dan Sullivan en su libro The Laws of Lifetime Growth. La primera ley sobre que Dan Sullivan escribe en su libro es “Siempre haz tu futuro más grande que tu pasado”. Y explica que hacer un futuro más grande que nuestro pasado empieza por aceptar la responsabilidad de crear nuestro propio futuro. El estancamiento, dice él, viene de que nos quedemos sin futuro; sin un futuro al cuál dirigirnos. Para él, diseñar nuestro futuro con los objetivos y las condiciones generales que queremos alcanzar, basado en nuestros logros y condiciones pasadas, multiplicándolas es hacer nuestro futuro más grande que nuestro pasado.

Necesitamos proyectar la vida que queremos alcanzar en el futuro.

De hecho más frecuentemente que no vienen a nuestra mente fantasías e imaginaciones sobre el tipo de cosas que tal vez desearíamos para nosotros. Cuando somos jóvenes somos soñadores.

El problema es que no sabemos qué hacer con nuestros sueños.

Y eso es porque somos malos introspectores.

La introspección es la habilidad de examinar el contenido de nuestra consciencia para formar nuestro conocimiento sobre ella.

Justo como necesitamos examinar, conocer y descubrir el mundo que nos rodea para sobrevivir, necesitamos examinar, conocer y descubrir el mundo interior nuestro para sobrevivir.

Pero hoy en día nadie nos enseña eso. Al menos nadie nos lo enseña apropiadamente y en el momento apropiado. Pero esa es la habilidad fundamental por la que los seres humanos podemos darle propósito a nuestras acciones y proyectar el futuro que queremos.

El tema de la introspección es un tema muy amplio y de gran importancia que requiere dedicación y profundidad, así que aquí voy a indicar sólo una forma de introspección aplicada a nuestros sueños que he aprendido y que me ha resultado en grandes beneficios. En futuras entradas indicaré más lugares, expertos y recursos para educarnos más en esa disciplina.

Yo he podido descubrir muchas cosas sobre mí mismo y que me han ayudado a tener más clara mi visión sobre lo que quiero para mi futuro, un futuro que sea más grande que mi pasado; basado en los valores que he hecho míos en ese pasado.

A través de mi vida he pasado por fases en las que he perseguido intereses específicos y que me han ocupado y llenado de alegría. Por un tiempo me uní a un grupo de amigos que bailaban break-dance en las tardes; lo disfruté y me divertí mucho. En eso desarrollé un gusto por los ‘break-beats’, y me interesé por hacer mis propias mezclas de la música. Empecé a aprender en Internet sobre mezclar y producir música. Investigando sobre software para producir música y usándolo me gustó la computación. Después encontré las ideas de la libertad y las novelas de Ayn Rand, y leer e investigar sobre filosofía y capitalismo se convirtió en mi mayor interés. Así fui ocupándome y desarrollando intereses y un apego emocional a esos valores que hacía míos. Cuando pienso en qué me quiero dedicar en la carrera de mi vida, obviamente esos valores son determinantes en el tipo de cosas que imaginaría proyectando mi futuro.

Nuestra mente subconsciente como una de sus operaciones principales hace conexiones entre los contenidos de nuestra mente. En mi caso a menudo durante el día se me ocurren cosas sobre objetivos y condiciones positivas en las que quiero verme en un futuro. Con las tareas de mi lista de taras para el día que completo siento una emoción de alegría y satisfacción (o insatisfacción y duda, como sea el caso) y trato de pensar qué es exactamente a lo que mis emociones están respondiendo. Es como lo experimento habiendo entrenando mi mente a ser más consciente de lo que está pasando en mi mente. Soñar despierto es una de las formas en que eso me pasa en momentos de reflexión o cuando pienso sobre cosas que me inspiran. En mi caso cada vez más esos sueños empiezan a tener más sentido y utilidad porque he ordenado mi mente con la idea general de lo que quiero hacer de mi futuro. Tú también lo puedes hacer con la suficiente dedicación a examinar tu interior.

Tomar nuestros sueños en serio, en mi perspectiva, es aplicar la introspección al descubrir los valores el tipo de vida que se haya detrás de lo que nos comunica nuestro subconsciente en nuestros sueños; en esas imaginaciones que surgen de repente a lo largo del día o quizá cuando estamos durmiendo. Y usar eso para proyectar el futuro que queremos para nosotros y que se basa en los valores más profundos nuestros. Eso en vez de omitirlos y olvidarlos o sólo pensar en ellos superficialmente sin preguntarnos si ello podría servirnos para descubrir cosas sobre nosotros, y seguir con nuestras vidas avanzando hacia un futuro indiferentemente de nuestros valores.

Un ejercicio básico que propongo es repasar al final del día las cosas que hicimos por las que nos sentimos bien y anotarlas. Y todas esas fantasías que surgen en nuestra imaginación, esos momentos de ‘daydreaming’ empiezan a mostrar que tienen por lo menos algo que indicarnos sobre nosotros. Ese ejercicio de hacer un diario, o escribir nuestras ideas es un ejercicio que no se puede enfatizar y repetir por demás. Porque al escribir esas ideas y reflexiones hacemos cobren una existencia material y que podemos examinar y pensar objetivamente sobre ellas. Con el tiempo empezamos a observar patrones entre las cosas que anotamos y vamos descubriendo la profundidad de nuestro interior y los deseos más profundos de nuestro alma empiezan a iluminarse. Para tomar esos valores y proyectar un futuro que lleve nuestro yo a grandes alturas de logro, creación y aprendizajes.

Soñar es un paso del camino. Antes debemos saber por qué necesitamos encontrar el propósito que le da dirección a nuestra vida, y después debemos pensar sobre el curso de acción que vamos a seguir para traer esa visión a la realidad. Sobre esos temas voy a estar explorando en entradas futuras, indicando más fuentes, recursos y expertos para aprender más.

Pero ese es un paso muy importante y que debemos tomarnos en serio, no sentirnos mal ni sentirnos frustrados porque parecen ideas fantásticas que sólo nos distraen de la realidad. No es así. Debemos desarrollar la habilidad de la introspección para entender su función su función y usar lo que descubrimos para nuestra ventaja.

Tomar nuestros sueños en serio es aplicar la introspección al examinar los valores que hemos hecho nuestros y con base en eso hacer nuestro futuro más grande que nuestro pasado.