Pregunta de hoy: ¿A qué cosas les puedo poner un “Finale”?

Hoy escuché una idea en el podcast Office Hours (por Isaac Morehouse TK Coleman) por la que estoy muy agradecido porque estoy seguro de que me va a servir mucho en los proyectos en los que la necesite aplicar.

Esa idea es la de poner una fecha o un marco de tiempo bien definido para llevar a cabo un proyecto. Si es un empleo, una práctica recurrente, un experimento periódico, o un proyecto cualquiera, en general, poner una fecha específica o una medida específica para terminar cualquiera de estos nos puede ayudar para controlar que siempre estemos totalmente comprometidos en un proyecto sin estresarnos por cualquier duda que tengamos en el camino sobre si es la cosa correcta que hacer.

Y ahí está parte de lo que pasa, que explica Isaac en el podcast. Que uno no puede dar lo mejor de uno mismo cuando uno está con la opinión dividida sobre si lo que uno ha elegido es lo que debería estar haciendo. Cuando uno está dudoso por llevar un proyecto en vez de no llevarlo, eso nos afecta la capacidad del enfoque que podemos tener para un proyecto.

Y la solución que ellos ofrecen, que a mí me parece estupenda, es restringir el tiempo que vamos a dedicar a un proyecto. TK Coleman propone pensarlo en términos de 30 días. Y como lo pone él, restringir esa actividad específica “es la respuesta perfecta para la pregunta ¿Qué tal si yo no disfruto esto? ¿Qué tal si no me gusta? ¿Qué tal si esto no es tan genial como yo pensé que sería?”.

Isaac daba un punto importante a favor de hacer esa restricción: que cuando uno está llevando a cabo un proyecto a través del tiempo, pero uno decidió hacerlo indefinidamente y uno tiene dudas sobre hacerlo, uno tiene que decidir cada día sobre si lo debería estar haciendo o no. Y esta es una posición pésima en la que ponerse. Porque esto nos llevaría, como lo dice Alex Epstein, a mezclar el decidir sobre “qué hacer” con el “cómo hacerlo”. Y el mezclar estos dos pasos de nuestras actividades es un desastre porque nuestra mente no puede concentrarse en la perspectiva de largo paso que pensar el “qué hacer” requiere al mismo tiempo que ponerse en el estado de enfoque total que el “cómo hacerlo” requiere.

Cuando uno está totalmente claro y determinado sobre el hacer algo sin vacilar sobre si hacerlo o no, se puede concentrar totalmente en el momento y en la tarea que nos corresponde. Uno no cuestiona la decisión que uno toma.

Y un excelente mindset en el que estar, entonces, como lo explica Isaac, es decir: voy a hacer este proyecto dentro de este período específico de tiempo con un cien por ciento de compromiso, y voy a revaluar mi decisión sobre si seguir o no al final de este período de tiempo.

Una idea que definitivamente me va a ayudar mucho con mis experimentos y mis proyectos. Gracias Isaac Morehouse y TK Coleman.


Te invito a escuchar el podcast para aprender mejor sobre esta idea de Isaac y de TK mismos (este tema empieza en el minuto 29:00):

Una reformulación

Tener un propósito productivo claro siempre ha sido algo importante para mí para desarrollar.

Cada vez estoy refinándolo más y estoy encontrandonuevos aspectos que tomar en cuenta. Porque la claridad en esto es importante.

Un efecto muy valioso para mí es la inspiración que derivo de tenerlo claro para mí y tener una buena idea concreta sobre qué significa, y cómo las cosas que estoy haciendo ahora están contribuyendo a ese propósito. Y esa formulación está en constante proceso de evolución.

Esta es la última reformulación a la que he llegado hasta ahora:

Mi propósito personal es crear experiencias educativas innovativas para cultivar la mente de jóvenes para una vida floreciente.

#HoyAprendí: No dejes de tener ideas “locas”

Hoy fue un día importante para mí. Hablé con tres personas encargadas de dos proyectos diferentes que habían sido referidas a mí para posible colaboración en sus proyectos.

En un futuro diré más sobre esos proyectos, pero acá diré lo relevante para mi tema de hoy. Una semana atrás, yo no sabía de la existencia de estas dos oportunidades, y tampoco son unas que yo estaba buscando activamente; pero son justo el tipo de oportunidades que necesitaba en este momento.

Estas colaboraciones, de llegar a un acuerdo, involucrarían proyectos que están directamente relacionados con ideas que yo he tenido que me encantaría desarrollar y que catalogaría dentro de la categoría de ideas “locas”. Porque involucran, factores importantes que están fuera de mi control, y que pueden significar un gran reto para mí pero también logros importantes para mi carrera; y contribuciones significativas para proyectos más grandes que me importan. Ya hablaré más de ellas en el futuro, pero lo que sí puedo resaltar, es que días antes, estas ideas de verdad me parecían “locas”.

Pero yo no habría pensado sobre estas ideas de proyectos significativos para mí si no estuviera en el mindset de que tener ideas “locas” es bueno y que de hecho es el tipo principal de ideas que quiero entretener y, más importantemente, emprender. Y de lo que cada vez me estoy dándome cuenta más, es que si estoy aprendiendo, siendo proactivo, involucrándome, colaborando, creando valor, y siendo lo suficientemente alerta, puedo encontrar oportunidades tan buenas que me acerquen a la realización de ideas “locas” que tenga. Esto ha sido la constante en mi vida, desde entrar al MPC, asistir a programas para estudiantes en Estados Unidos, conectar con contactos valiosos, internships en California y en Buenos Aires, y tantas cosas más que han impulsado directamente mi desarrollo personal y de carrera.

Esa es una conexión que hice hoy, reflexionando sobre las oportunidades que vi posibles hoy. Y lo mejor es que, no teniendo esto en cuenta, la semana pasada empecé una pieza vital para aprovechar este mindset, que es mi diario de ideas. Ahora le voy a poner aún más atención a este diario, porque puede ser la fuente para proyectos que antes ni me imaginaba.

Las oportunidades que conocí hoy no están aseguradas. Bien puede ser que se concreten, o que no. Pero el darme cuenta de esto hoy ya fue un gran aprendizaje que me dejó este día; y, por supuesto, voy a hacer todo lo posible por que estas oportunidades se concreticen y me ayuden a desarrollar los proyectos que me entusiasman.

Así que, no dejes de tener ideas locas, nunca sabes cuándo encontrarás oportunidades que te ayuden a llevarlas a la realidad.

Estar cómodo sintiéndose incómodo

“Tienes que estar cómodo sintiéndote incómodo”. Es una frase que escuché ayer, en la introducción a la entrevista más reciente que Don Watkins hizo en su podcast Liberty Unlocked, y que resonó mucho conmigo.

Don le atribuye esta frase a Alex Epstein, y a lo que se refieren ellos al decir esto es a la actitud que uno debe tener hacia actividades que requieren de un proceso y de un esfuerzo importante. Don explicaba que esto aplica al pensamiento. Que al inicio de una exploración sobre un tema intelectual basada en muchos puntos de evidencia y de análisis (este es un caso, pero bien puede funcionar en cualquier otro caso), uno no debería esperar que todo se pueda resolver –los hechos se puedan categorizar, conectar y se pueda generalizar– sin confusión ni abrumación por la complejidad de lo que tenemos en frente. Que es normal que al empezar a pensar sobre un tema nuevo, a entenderlo o quizá a escribir sobre el tema, uno se sienta confundido y abrumado por el trabajo de recabar todos los hechos relevantes, de llegar a las generalizaciones primero observando los hechos y avanzar hacia lo más abstracto y todo lo que ello implica.

El pensamiento y el conocimiento requieren trabajo. Y al empezar una exploración, es normal la confusión y las preguntas sean el punto de partida. Y uno debe aprender a estar cómodo cuando siente esa incomodidad, porque es por donde debemos pasar para obtener la claridad y el entendimiento que buscamos sobre los temas.

Esto resonó bastante conmigo porque frecuentemente he sentido esa incomodidad cuando se trata de escribir mis tareas, notas de lectura, blogs, pero especialmente estos últimos. Porque lo hago a diario y no tengo especificado tanto como en mis clases sí lo tengo. Esta semana me he sentido con esa incomodidad de no tener claro qué es lo que voy a escribir. Pero como sé que es lo que me he propuesto hacer y es lo que agrega a mi disciplina, acepto esa incomodidad, y termino escribiendo sobre ideas que realmente me inspiran y reflejan las cosas que he aprendido. Y cada vez me siento un poco más confiado de que, aunque paso por ese momento de incomodidad frente a la pantalla y el teclado, sé que me he puesto a aprender y a estar curioso y alerta durante el día, y si trato de recordar y reflexionar sobre ello puedo encontrar algo sobre lo que desarrollar en mi blog.

Y escuchar esta reflexión de Don Watkins, me ayuda a conceptualizar mejor ese estado por el que paso, y a aceptarlo mejor y a tener más confianza. Lo que quiero desarrollar más ahora es internalizar más esta actitud que es una que es una que realmente necesito para mis actividades diarias, que suelen demandarme mucho esfuerzo intelectual.

#Reflection: On using grammar

Today I was writing an assignment for one of my classes. I was particularly appreciating how punctuation marks helped me be more efficient in conveying the thoughts in my mind. I noticed hoy periods and commas were necessary for delivering my thoughts in writing and how important they were in striving to be more consice and clear.

This is something I often do when I am writing. I write everyday in various contexts and for various purposes. And today I was reflecting on how the rules of grammar are always… well, actually, not always. I was thinking how, when I’m writing something formal, I use all of the rules I know. But not when I am writing informally. So I was thinking, why not do it in all of the things that I write?

Often I am self-conscious of the way I write when it’s informal. Because by custom I din’t really care wether what I correct or not. But now that I appreciate grammar more, I tend to use it more in conversations, tweets, and things like that. So today I thought, why not use it everywhere and everytime?

So, to my mental tranquility and consistency, I will start to write using grammar correctly everywhere I write.

It has crossed my mind the thought that it wouldn’t really be necessary, “people don’t do it and don’t care anyways”. Why bother? Or why bother doing it everytime? There are times where I don’t really care writing to someone or somewhere and would be somewhat tedious to take this approach. But I am thinking that I don’t really want to be involved in exchanges in which I don’t really care and am just doing it for no good reason. So, now I will also try to be more intentional about the things I choose to use my energy for. And not write just because other people expect me to or because I’ve always done it, but because I really care about what I am doing it and I want to be present, however small it is.

So, those I my reflections today on using grammar and being intentional about getting involved in chats and posts.

Recordatorio sobre “debriefs”

Hoy, durante nuestro diálogo en el Club de lectura de El Nuevo Intelectual surgió el tema de hablar de “lo malo” versus “lo que podemos mejorar” en la forma en la que llevamos una discusión.

He, a veces, escuchado personas menospreciar el “debrief” que se hace que es el proceso de ver qué se hizo bien en alguna actividad y qué se puede mejorar. Pero desde mi primer año del Michael Polanyi College, que he venido haciendo debriefs después de cada diálogo, he venido internalizando cada vez más fuertemente la práctica del debrief, cada vez en más áreas de mi vida.

En el diálogo de hoy de ENI, reflexionamos sobre la importancia de referirnos a la parte del feedback, a parte de lo que ‘hicimos bien’, como lo que ‘podemos mejorar’ en vez de lo que fue mal. Para mí esa diferencia en perspectiva es importante. Porque el apuntar el hecho de que negativo en una actividad debe ser con un propósito, y en este caso es el de transformar eso negativo en aprendizaje positivo para aplicarse en futuras ocasiones. Así es como avanza el aprendizaje con el uso de esta herramienta. Y pienso que ese es un recordatorio importante de hacer siempre que sea necesario.

Explorando mi Input®

Input®1 es mi CliftonStrength®2 número 3. Y hoy hice una conexión entre un hábito mío de niño, y cómo esta CliftonStrength lo explica.

Hoy fue uno de mis Buffer Days™3 de la semana. Estuve limpiando mi habitación y organizando mis pertenencias.

Y una reflexión muy interesante a la que llegué se debió a encontrar una bocina inservible en una de las gavetas en uno de mis estantes. Yo sabía que yo la tenía y que no la quería desechar, pero ese pensamiento me llevó a pensar en un hábito mío que siempre me ha acompañado desde la infancia. Que es el hábito de guardar cosas.

De niño yo coleccionaba todo tipo de cosas que llamaran mi atención para examinar o desarmar después. Yo guardaba aparatos electrónicos, partes de aparatos, materiales inusuales, juguetes rotos, herramientas que nadie usaba, y muchas cosas más en “cajas de tesoros”. No era tanto que me gustara la mecánica o la electrónica. Sino la razón por la que los guardaba es porque me gustaba descubrir las causas de lo que veía y de su forma de operar.

Desde que tengo memoria he tenido colecciones como esas. Actualmente colecciono libros, podcasts, páginas web y notas. En un momento coleccionaba tutoriales de YouTube sobre producción de sonido por computadora, programas para PC o música o páginas de Wikipedia, y todo tipo de otras cosas que me interesaban en el momento.

Recordando todo esto lo conecté con mi fortaleza de Input de CliftonStrengths. Y me reforzó mi convicción sobre la confiabilidad de sus conceptos.

Estoy seguro de que voy a seguir descubriendo cosas además de esta conexión que hice hoy. Y no sólo de mi fortaleza de Input sino de otras también. Estoy fascinado y agradecido por este sistema que me ayuda a conocerme mejor y a hacer de ese conocimiento una poderosa herramienta para la acción y la introspección.


1

2 Conoce más sobre CliftonStrengths: https://www.gallup.com/cliftonstrengths/en/252137/home.aspx

3 Buffer Days es un concepto dentro del sistema de tiempo de Dan Sullivan de Free days, Focus Days, y Buffer Days.

#Reflexión: Desear admirar

Hoy vi el primer episodio del documental The Last Dance enfocado en la vida de Michael Jordan, de Netflix.

El episodio me encantó. No tengo en el primer plano de mi mente un análisis intelectual porque estoy un poco cansado de un día cargado de lectura profunda, pero sí puedo dar mi apreciación emocional; que es la principal razón de por qué me encantó ver este episodio.

Esta primera parte del documental me dejó una fuerte impresión. Me hizo sentir querer ser un fan del basketball. No puedo describir exactamente qué es lo que vi que me provoca este sentimiento pero es la mejor forma en que puedo poner lo que sentí al verla.

Hace días escribí en Twitter:

Y con empezar a ver este documental experimenté esa simpatía. En el documental muestran la reacción y la apreciación de la gente alrededor de Michael Jordan a su carácter y habilidad. Sus entrenadores, compañeros, asociados, fans y personas que lo conocían, en el documental, muestran la admiración que tienen con él… y tal vez un poco más; la actitud de uno hacia sus héroes es a menudo más que una de contemplación positiva.

Una de las asistentes a uno de los shows en que participó Jordan decía sobre él “he is like poetry in motion”. Esta fanática expresa elocuentemente la similitud de la experiencia de admirar héroes en el deporte y admirar héroes en el arte, por ejemplo, bailarines de ballet. El dominio y control de un artista o atleta de su cuerpo para lograr la tarea demandante de describir una coreografía o para anotar un tiro de tres puntos en una situación apretada.

Un énfasis fuerte también, de lo que vi, es en cómo Jordan llegó a todos sus logros por medio de su propio esfuerzo y dedicación. Y fue el jugador fundamental que llevó a los Chicago Bulls (según yo entendí) a ser el equipo número uno de la NBA. Un rasgo ciertamente propio de un héroe.

Definitivamente voy a seguir viendo el resto del documental.

No hagas cosas que socavan tu autoconfianza

Hoy, durante un tiempo de reflexión sobre el progreso que los estudiantes del MPC (“MPCers”) llevamos en este semestre, nos preguntaron un consejo que le daríamos a nuestros demás compañeros para un buen desenvolvimiento. Mi respuesta a la pregunta fue una que no había pensado explícitamente. Pero pensando en retrospectiva sobre mi semestre pasado en cuanto a los errores que no quiero repetir, encontré ese consejo que me daría a mí y a mis compañeros. Que es el que no hagamos cosas que socavan nuestra confianza en nosotros mismos.

El año pasado, aunque me fue muy bien con las metas que me había establecido en cuanto a mis cursos en el MPC, en el camino me fui comprometiendo a otras actividades y aceptando responsabilidades que frecuentemente me traían abrumación. Y eso afectó mi paz mental y mi confianza en mí mismo.

La confianza en nosotros mismos deriva de nuestro reconocimiento de que podemos lograr las metas que nos hemos propuesto en vista de las cosas que en efecto hemos logrado. Sean las tareas del día, o nuestros milestones del mes, alcanzar cada uno de esos valores que tenemos la intención de lograr es lo que nos resulta en confianza en nosotros mismos.

Y esa autoconfianza es esencial para nuestro ritmo de crecimiento positivo y para lograr las metas que conforman ese crecimiento. La autoconfianza es (desarrollando de la definición de Dan Sullivan1) nuestra capacidad de transformar miedo interno en pensamiento, comunicación y acción enfocada y relajada. Y cuando no la tenemos, el miedo, la inseguridad y la ansiedad de no pensar ni tomar acción es lo que queda en nosotros.

Y el semestre pasado experimenté ese socavamiento de mi autoconfianza fallando e incumpliendo con las tareas y responsabilidades que yo había escogido. Y en gran parte es por la abrumación que me causaba siendo desenfocado en las cosas que decidía proponerme cumplir.

Así que lo que aprendí de eso fue que no debo comprometerme o aceptar más responsabilidades de las que ya tengo. No ponerme tareas que están fuera de mi alcance lograr porque no tengo el tiempo suficiente, y más importante, no contribuyen a lo que de verdad se merece prioridad en mis actividades. Cometer eso, socava mi confianza en mí mismo. Porque reemplaza con fracaso y agotamiento el logro y el enfoque que tendría si me hubiera enfocado en ms prioridades reales.

Pero sospecho que hay más cosas en que uno puede socavar su confianza que sólo con comprometernos con actividades que contradicen lo que realmente merece nuestro tiempo y dedicación, aunque desde mi experiencia, ha sido la principal forma en que pasa. ¿Qué otras formas de socavar nuestra autoconfianza has identificado tú en las que podemos incurrir? ¿En qué acciones podrías estar incurriendo que socavan tu autoconfianza? ¿Qué puedes hacer hoy para dejar de incurrir en ellas?


1 “Confidence is the ability to transform fear into focused and relaxed thinking, communication, and action. It turns dangers into opportunities, obstacles into innovations, weaknesses into advantages, and setbacks into breakthroughs.” —Dan Sullivan

El progreso es aprendizaje, y tiene un origen del que frecuentemente nos olvidamos — #Reflexión

Hoy, a partir de un intercambio de mensajes con una amiga, hice unas conexiones que antes no tenía explícitas y que me me llevaron a una fascinante reflexión. Aquí voy a hablar de una de ellas, sobre el progreso como aprendizaje y su origen, del que frecuentemente nos olvidamos; o ni siquiera hemos reconocido. Una aclaración importante

Constantemente a partir de las noticias en Guatemala surgen debates en torno a cuales son las mejores formas de abordar los problemas económicos, ambientales, de educación, y de todo tipo de ámbitos de nuestra vida en sociedad. Frecuentemente el debate se centra en quiénes deberían encargarse de ello; que si la iniciativa privada puede solucionar mejor los problemas, o el gobierno por medio de los funcionarios, u otras veces se mencionan “alianzas público-privadas”.

Por todos lados la gente usa el concepto de “desarrollo” para referirse al proceso de encontrar soluciones a las soluciones con las que nos enfrentamos. Parece que el estándar para juzgar los proyectos del gobierno o el sector privado que ampliamente se acepta es el estándar de “lo que promueve el desarrollo”.

Una forma más específica de referirnos a ese concepto podría ser “progreso”, ya que “desarrollo” siempre puede ser hacia un avance, o un retroceso.

Pero la conexión que hice hoy en mi mente es que el progreso humano es, esencialmente, aprendizaje humano.

Hay progreso a medida que los seres humanos aprendemos a hacer las cosas mejor que lo hacíamos antes. No hay avance si seguimos haciendo las mismas cosas (un principio del que ampliamente se habla), pero no podemos hacer cosas diferentes si no aprendemos a cómo hacerlas, y no sólo a hacerlas diferente, sino hacerlas aun mejor.

Pero quienes aprenden no son las sociedades, las ciudades o los países. Los que aprenden son los individuos. Un colectivo no piensa, porque no hay un cerebro colectivo; de la misma forma que no realizamos digestión colectiva, porque no hay un estómago colectivo (usando la analogía de Rand). Así que un colectivo tampoco aprende. Sólo una persona individual con un cerebro propio piensa, y sólo tal persona aprende.

Por lo tanto, sólo los individuos aprenden y son los agentes de progreso. Pero, evidentemente, tú que estas leyendo esto, no creaste por ti mismo el dispositivo con el que estás leyendo esto. Seguramente no creaste nada de lo que te rodea en este momento. Lo que sí hiciste (o tus papás hicieron) es producir el valor necesario para intercambiar todas las cosas que utilizas con otras personas que sí las crearon. La cooperación es una necesidad absoluta para nuestra vida en sociedad. Pero, de nuevo, una sociedad, una compañía, una fábrica no posee manos colectivas, ni ojos colectivos, ni nada que sea colectivo (en este sentido del término). Toda capacidad de producir y de colaborar pertenece a individuos. Y cuando unimos nuestros esfuerzos para colaborar, lo que podemos aprender se potencia, y lo que podemos progresar se dispara, y eso no se compara con lo que una sola persona podría hacer en aislamiento.

Así que esto es algo importante que tenemos que tomar en cuenta a la hora de discutir sobre las soluciones a los problemas a los que nos enfrentamos en todos los ámbitos de la sociedad. Que todo desarrollo, todo progreso, depende del aprendizaje de los individuos singulares que forman parte de esa agrupación que llamamos “sociedad”.

Y lo que nos corresponde, entonces, después de reconocer este hecho, es preguntarnos, ¿Cómo podemos hacer para que el aprendizaje del que depende el progreso, de hecho se realice? ¿Cómo podemos propiciar ese aprendizaje individual? ¿Cómo lo hacemos en las escuelas, en las compañías, en el entramado regulatorio, en el ambiente institucional, y en la cultura en general?

La calidad de vida de cada guatemalteco y nuestro progreso en todos los ámbitos, al final, encontramos que depende directamente del aprendizaje individual que realiza cada persona usando su propia mente. ¿Cómo podemos respetar y propiciar ese aprendizaje? ¿Cómo reconocemos mejor y respetamos ese motor sagrado de la vida que es la mente humana individual?


Aclaración: Seguramente otros ya han pensado sobre esto mucho más profundamente y en más detalle antes de mí. Así que no alego, desde ninguna perspectiva que estas ideas sean originales mías. No me he puesto a investigar las ideas idénticas que otro hayan pensado, pero la presente reflexión es con el propósito de reforzar mi propio aprendizaje y ejercitar mi pensamiento, al mismo tiempo que compartirlo. Regresar al inicio

#Reflexión: La curiosidad es contagiosa e inspiradora

Hoy escuchaba una entrevista a T.K. Coleman1 sobre el desarrollo de su carrera y el rol que ha tenido su curiosidad en ello, y eso me llevó a hacer una observación sorprendente sobre mí.

La entrevista a TK me gustó mucho. En ella, TK habla sobre cómo la curiosidad ha sido uno de los mayores motivadores en su carrera y su pasión por aprender de cualquier tipo de trabajo que le llame la atención lo suficiente.

Esa actitud es para mí muy inspiradora. Y también emocionante. Escuchando a TK me puse a pensar en cuánto me gustaría a mí conocer y compartir con personas con el mismo tipo de curiosidad. Curiosidad por los retos a los que alguien que está explorando el mundo por oportunidades productivas para encontrar un propósito productivo y significado y felicidad en el trabajo.

Cuando escuché a TK hablando sobre esto me identifiqué instantáneamente y sentí una profunda gratitud y emoción por saber que alguien con ese nivel de curiosidad y pasión existe en el mundo; por supuesto que deben haber muchas más personas así, pero rara vez tengo la oportunidad de saber de alguien así y menos de escucharla hablar de eso explícitamente.

Y, como es ya la constante de proceso de introspección, inmediatamente saltó a mi consciencia la pregunta: ¿por qué? ¿Por qué puedo entender e identificarme con lo que TK está diciendo aquí? ¿De dónde pude haber sacado la curiosidad que tengo? ¿Y cómo me siento respecto a la falta de compañía de gente con esa curiosidad?

Y la observación que me sorprendió es que, probablemente, mi familiaridad con la actitud de la curiosidad, tiene algo que ver con el hecho de que yo viví toda mi vida, hasta los 18 años (que me mudé fuera de mi casa para estudiar en la universidad), siempre estuve rodeado de niños pequeños y bebés. Para mí la vista del espíritu de curiosidad y búsqueda de aprendizaje siempre fue la constante en mi día a día. La felicidad y la curiosidad de los niños es ciertamente contagiosa. Y sospecho que el recibir eso de los 7 hermanitos con los que llegué a vivir en un momento en mi casa, ha sido un factor importante en mi respeto y adoración por ese espíritu de juventud de alegría por vivir, fascinación por aprender y curiosidad que lucho por desarrollar y mantener en mí y en buscar en los demás.

Y muy probablemente la falta de eso hasta la aislación es lo que me ha afectado estos últimos meses en mi estado de ánimo y motivación por seguir. Pero estoy muy feliz de progresivamente recuperar eso para mí y aprender y ejercitar mi aprendizaje en internet.

Gracias, TK Coleman, mis hermanos pequeños e Internet.


1 Why Curiosity Creates Opportunities with TK Coleman – Career Crashers:

Short reflection upon finishing «Towards a Comprehensive Theory of Human Learning» by Peter Jarvis

Towards a Comprehensive Theory of Human LearningTowards a Comprehensive Theory of Human Learning by Peter Jarvis
My rating: 3 of 5 stars

A very interesting book with a fascinating subject under its inquiry. Lots of fascinating questions about the nature of learning and its role in human life.

Jarvis presents an overview of major works of research done by previous theorists of learning and aims at integrating them including research of his own into a broad framework towards a theory of learning.

The author is deeply concerned with the philosophical dimension of the investigation and the human, personal experience of the life of the learner. He is also very much concerned with the psychological aspect of learning, formulating important questions arising from the research he has done in adult learning.

However, a major weakness in the investigation he undertakes is the overlooking of a crucial aspect of human learning, and human life, more broadly, which is the role of the integrating, conceptual mind in all of the learning human beings do in their experience and interaction with the world.

For me, this was a very worthy read. Peter Jarvis raises important questions for our understanding of human learning and points out important aspects to be inquired on. For example, the role of emotions in the learning experience of the individual and the importance of individuality and authenticity and the role culture plays in the ways the individuals, that take part in it, learn.

As my mentor on ‘What is Education’ puts it, Jarvis is a “curator of a conversation” that has taken place in the exploration into the nature of human learning and the perennial importance learning has in human life, and how our understanding of it can improve the way we learn and create ourselves through our learning.

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Desarrollando material para propuestas de valor

De las personas que más admiro y de quienes recibo más valor en esta etapa de mi vida, por mucho, son los profesores y conferencistas de quienes aprendo.

Nunca había consumido tantas charlas y cursos en internet como los últimos meses. Los temas principales que he consumido son educación, historia y filosofía.

El contenido mismo de educación, y e modelo didáctico y el impacto de los profesores que enseñan la historia y la filosofía en todo lo que he consumido me han inspirado a este siguiente proyecto en mi carrera: desarrollar material para ofrecer en el mercado de educación.

Así que esto es lo que voy a empezar a hacer: empezar a activamente desarrollar el material necesario para enseñar cursos y dar charlas sobre temas de historia, literatura, economía básica y filosofía.

Quiero dar clases literatura y clases de historia a niños, cursos de introducción a la economía y charlas sobre filosofía, literatura e historia a jóvenes, y charlas sobre educación a adultos.

Mi método básico en lo que respecta a los cursos es aprender cómo otros profesores enseñan tales temas. Ya tengo como referencia para eso la escuela de Lisa VanDamme, VanDamme Academy, ahí hay cursos que se pueden comprar algunos cursos. Y quiero empezar a aprender a través de ellos su método específico; el marco de referencia filosófico ya lo estoy aprendiendo, y tengo una fuerte base respecto al contenido. Y en cuanto al curso de introducción a la economía para jóvenes, y atengo una muy buena idea derivado a mi experiencia en la universidad en el MPC. Necesito concretizar un programa de estudios completo, en lo cual ya estoy trabajando.

Y respecto a las charlas, ya estoy aprendiendo muchísimo en el OAC sobre cómo dar presentaciones orales, y lo que me queda es preparar muy bien el material. Ya estoy aprendiendo mucho sobre la presentación del material, tengo bastante desarrollada la habilidad de integrar el conocimiento e identificar su relevancia filosófica conforme a las audiencias y lo que se necesita difundir. Eso en cuanto a la forma, lo que me falta es el contenido que voy a presentar.

Una experiencia que tuve haciendo algo como eso fue el año pasado cuando di una charlas sobre Ayn Rand en un retiro de liderazgo en Estudiantes por la Libertad Guatemala. En la charla pude comunicar por lo menos el mensaje principal que quería comunicar, y la charla tuvo buena aceptación entre la audiencia. Desde entonces quiero enfrentarme a desafíos más ambiciosos y que me ayuden a practicar y mejorar mi habilidad de presentación.

Esto es muy emocionante. En el futuro escribiré actualizaciones sobre mi progreso en esto y los productos que, en efecto, ya pueda empezar a crear.

El arte en mi vida

En los últimos años he estado buscando inmergirme más en el arte. El arte es una de mis principales fuentes de inspiración y de disfrute.

En el arte encuentro experiencias de vida en las que me descubro a mí mismo y descubro nuevas posibilidades a las cuales aspirar en cuanto a mi carácter moral y en cuanto a los logros que me son posibles en el mundo.

El arte se ha convertido para mí en imprescindible valor y una profunda necesidad para mi vida.

Así que siempre estoy activamente buscando nuevas obras de arte para aprovechar las nuevas experiencias que estas me traen. Funcionan como porciones de combustible espiritual que dan fuerza para seguir para ser mejor, y para concebir nuevos horizontes.

Las cuatro formas de arte que actualmente más aprovecho son la literatura, la música, el cine/televisión y la poesía.

Con la literatura me aventuro en viajes de introspección y de descubrimiento propio para el modelaje de mi carácter de acuerdo con la visión que yo elijo perseguir gracias a lo que la literatura me presenta. Mi literatura favorita es la que está relacionada con temas épicos, relatos de personas que están en la búsqueda de grandes valores.

Con la música dejo fluir mis sentimientos y traer emociones que en el pasado he sentido a la realidad presente y así sentir el placer de estar vivo y la realidad de mis valores. Mi música favorita es la que expresa un sentido de juventud, del ímpetu por lo bello y lo enérgico.

Con el cine y la televisión, diría que es una mezcla de lo que experimento con la literatura y la música, pero con un énfasis en la contemplación de seres humanos admirables. Seres humanos que luchan por sus valores enfrentando la adversidad de circunstancias interiores o exteriores. Mi género favorito de cine es el romance. Con personajes enamorándose, no por casualidad, por destino o por caprichos arbitrarios, sino por elección, por las virtudes que ven en el otro, por los valores que comparten y en suma, por el sentido de vida con el que conducen su vida y enfrentan el mundo.

Y en la televisión, mis géneros favorito son los del misterio y la aventura. Las historias en las que acompañamos a los personajes en viajes en los que deben aplicar su mente y su mejor habilidad y valentía a sobrepasar retos y alcanzar metas inusuales y admirables.

Y con la poesía, la experiencia que busco y que adoro es la de tener un diálogo conmigo mismo y con la realidad. Contemplar en palabras la belleza y la emoción inexplicables de la experiencia humana y de la relación del ser humano con el mundo. Y es el arte que entre, todos los otros, yo puedo ser el intérprete de las palabras que lo traen a la vida. Mi tipo de poesía favorita es la poesía que, con las palabras sobre los fenómenos más concretos, expresan los sentimientos y la ideas más abstractas, y de una forma estilizada y regular.

Yo pienso que el arte expande la capacidad de nuestro alma para valorar, para sentir, para imaginar y ponernos propósitos, para amar, para alabar para actuar y para persistir y lograr; expande nuestra capacidad para vivir.

No hay nada como el arte. Es la necesidad espiritual sin la que nuestro alma se marchita.

Y si hay quien aún no ha encontrado todo eso en el arte, ojalá se apresure en descubrirlo y descubrir una nueva dimensión de la experiencia humana que exalta y enriquece nuestro ser.


Más adelante quiero compartir y explorar aquí las obras que nos pueden llenar de esa riqueza y capacidad de vivir.

Diarios para apreciación y aprendizaje

He estado pensando en cómo escribir diariamente sobre lo que tengo y sobre las reflexiones que tengo durante el día.

Es como tener un diario de lo que aprendo para reforzar mi aprendizaje y mi apreciación del mismo.

Entonces he pensado también sobre cómo hacer lo mismo enfocado en áreas más específicas de mis actividades en la vida.

El otro día me compré un Igo de fresa y banano en GoGreen. Mientras me lo comía –y estaba muy bueno– lo disfrutaba y pensaba en otras cosas que he comprado durante la semana y cómo esas cosas las he disfrutado o me han sido útiles. Pensaba en la belleza del comercio y en el hecho de que cualquier cosa que me propongo lograr, siempre va a haber personas allá afuera que están produciendo lo que voy a necesitar para alcanzar esos medios. Mi comida, útiles, libros, transporte, todo tipo de cosas. La gente que me rodea está allí para producirlo todo y dispuesta a que lo intercambiemos, yo dándoles lo que quieren y ellos dándome lo que yo quiero. Y el hecho de que cada transacción forma parte de los medios que me van a conducir a cumplir mis objetivos. ¿No es eso algo profunda y fundamentalmente bello?

Y todo lo que eso conlleva. La belleza del intercambio y la satisfacción de obtener cualquier cosa que yo juzgue necesaria para alcanzar mis objetivos gracias al mismo.

Cuando me relaciono comercialmente con otros seres humanos no puedo evitar sentir una profunda sensación de benevolencia; tanto hacia la persona con quien estoy comerciando, como al resto de mi vida en esta tierra.

Tal vez no empiece ahora a hacer un diario de mis transacciones. Pero ciertamente e salgo que voy a hacer cuando tenga hijos con ellos, o cuando esté enseñando sobre economía como un ejercicio para apreciar el valor del comercio.