Alex Epstein sobre florecimiento durante una disrupción masiva

Todos estamos siendo afectados por la medida de distanciamiento social universal que los gobiernos nos están obligando a obedecer. Esta es una disrupción masiva al curso normal de nuestra vida en muchas formas.

En su programa de hoy de The Human Flourishing Project, Alex Epstein aborda la cuestión de qué formas de pensar y actuar podemos adoptar en la búsqueda de florecimiento humano durante una disrupción masiva como la actual que estamos viviendo a causa del COVID-19.

Hay quienes disputamos que si las medidas que los gobiernos están tomando para tratar de lidiar con esta pandemia es buena y apropiada. Y como lo presenta Alex en su programa de hoy, independientemente de la realidad de ello, la situación actual causada por esta pandemia mundial es definitivamente mala, indeseable.

Pero cuando se trata de lidiar con esta disrupción tan grande a nuestras vidas, primero debemos reconocer que es una situación mala, pero podemos tomar una perspectiva con una mentalidad de crecimiento y darnos cuenta de que esta disrupción puede ser una oportunidad para aprender de esta situación. Las dudas personales que tenemos sobre nuestra capacidad de lidiar con esta crisis y darnos oportunidades para aprender y crecer psicológicamente con ese aprendizaje.

Y esa es la pregunta que Alex aborda hoy:

¿Cuáles son las ventajas de una disrupción? Escucha el programa completo en el que Alex explora en detalle esta pregunta:

Una semana de experimentación cocinando

Una de mis cosas favoritas en la vida es experimentar haciendo de nuevas formas eso que hago todos los días; o que quiero empezar a hacer como hábitos.

Esta semana he estado experimentando con cocinarme usando el microondas de mi dorm-room.

Esto lo estoy haciendo como otra instancia de hacer cosas con restricciones auto-impuestas; de lo que hablo en un artículo anterior. Y está siendo una fuente de creatividad y de ejercitar mi habilidad y mi entusiasmo por el aprendizaje; en cualquier área de la vida.

He comido bien ¡y me he divertido muchísimo! Quiero escribir más adelante sobre cómo me está yendo con esto.

Mi meta para marzo

En mi artículo sobre el valor de ponerse metas mencioné que mi resolución central para el 2020 es ponerme una meta cada mes.

Mi objetivo es que cada meta que me pongo cada mes sea una meta que deba seguir llevando para el resto del año, y potencialmente para años posteriores. Y así mejorar y enriquecer mi vida y alcance de valores y logros

Mi primera meta, la de enero, fue memorizarme un poema por semana. Meta que estoy cumpliendo cada semana.

Mi segunda, la meta de febrero, fue publicar una entrada de mi blog diaria. Febrero fue mi prueba piloto para esa meta. Viendo el éxito que tuve en esa prueba piloto, para el resto del año escribiré entradas diariamente de lunes a viernes. Aunque siempre escribiré, según quiera, en fines de semana como hoy.

Ahora, mi meta para marzo, será otra que va a ser importante para la cultivación de mi bienestar espiritual.

Para marzo, he decidido empezar mi meta de leer por lo menos 5 horas semanales de literatura que no forme parte de mis cursos en la universidad.

Esa es una meta que me motiva mucho porque la literatura ha jugado un papel crucial en mi crecimiento como ser humano, en mi apreciación de la vida, y en encontrar lo sagrado en la existencia humana.

Ya ha pasado la primera semana de marzo, y efectivamente, ya empecé con esa meta.

Esta semana leí la primera parte de Chantecler de Edmond Rostand.

Una obra teatral en cuatro actos que hasta el momento he disfrutado mucho y me con la que me he reído también. Espero para la próxima semana terminar de leerla y después seguir leyendo una historia corta o cuento por semana.

Ésta es una meta que también me emociona. Ya quiero tomar obras que por mucho tiempo he dejado en cola para leer pero nunca me he dado la oportunidad de leer. Ya es tiempo de avanzar con esa larguísima lista.

Reto para febrero cumplido ✅

Febrero terminó.

Y estoy orgulloso de decir que he cumplido el reto que me puse en el 1 de febrero: publicar una entrada de blog cada día del mes.

Me siento absolutamente feliz de que pude cumplir este desafío que me propuse para el segundo mes de 2020.

Ya me hacía falta el impulsarme a hacer algo como esto.

Las lecciones, nuevas ideas y reflexiones que me dejaron estos 29 días de escribir diariamente sin fallar y sobre temas que genuinamente me apasionan son incontables. En la siguiente semana estaré escribiendo sobre todo ello.

Con esta prueba que me puse a mí mismo, ya lo decidí, para marzo voy a seguir con esta meta, aunque esta vez voy a publicar sólo los días laborales. Esta ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Y estoy muy emocionado por el crecimiento que el hábito de escribir diariamente me ha significado y que me seguirá dando.


Explora el índice de mis artículos publicados aquí hasta ahora:

Mantenerse alejado de la trampa del deber

Estoy cerca de cumplir mi meta de escribir en mi blog diariamente por un mes completo. Y una de las cosas por las que me siento una sensación de realización con este ejercicio es que he logrado el no caer en la trampa del deber.

Aquí estoy usando el concepto del deber con el significado más popular que ha tenido, que es un significado filosófico. Como lo define Ayn Rand, el “deber” es “la necesidad moral de realizar ciertas acciones sin otro motivo que la obediencia a alguna autoridad superior, sin tener en cuenta ningún objetivo personal, motivación, deseo o interés”.

Ahora, generalmente, y especialmente los jóvenes, cuando tenemos ciertas metas a las que llegar, o cierta cantidad de trabajo que realizar, la mayoría de veces es porque son deberes que de alguna forma nos corresponde cumplir. Frecuentemente es también el caso de que nosotros mismos nos imponemos deberes para ciertas metas que nos proponemos. Incluso cuando son metas que parecen ser buenas para nosotros podemos tomar el enfoque del deber en proponernos metas que alcanzar. Y así nos torturamos; porque no estamos seguros en realidad de la razón precisa por la que nos proponemos hacer algo. Y el resultado de nuestro trabajo no nos satisface más allá del hecho que obedecimos y cumplimos (sin importar los resultados) ese deber de una realidad trascendente.

Cuando me propuse esta meta, consideré la posibilidad de que escribir cada día se iba a tornar en un deber para mí. Creía que eso podía ser posible porque tal vez no iba a tener la motivación suficiente, o no iba a tener un tema sobre el que valiera la pena escribir y escribir cosas que al final no me ayudaran y no me dieran la satisfacción profunda que yo busco en todo lo que hago. Pero justamente en cuanto a eso, mi meta fue poner mi mejor esfuerzo y en tener claridad de mis objetivos para que este ejercicio que empezaba no se tornara en un deber.

Al escribir cada día, durante el proceso de escribir, empezando por identificar un tema sobre el cual escribir nunca sentí que lo estuviera haciendo sólo porque sí. Al ver el resultado e identificar la lección, los takeaways y las preguntas que me surgían de cada post que escribía podía identificar el valor importante que el haber escrito cada post individual me daba.

Hoy podría regresar a cualquier post que hice y fascinarme a mí mismo por los insights que plasmaba en mi cartulina virtual. Y rastrea lo que me llevó a escribirlo, los aprendizajes que derivé del post, las preguntas que me estaba haciendo, las que me surgen ahora de él, y una inmensidad de nuevas vías para desarrollar sobre lo que escribí. Como ejemplo, habiendo recomendado ciertos podcasts, discutir episodios individuales para animar más exploración del podcast. O ir a mis ensayos sobre los sueños y sobre las metas, y discutir los temas más amplios que están involucrados en esos consejos concretos que daba.

Estoy feliz de que cada uno de mis posts ha salido y permanece como un valor egoísta mío como un bloque más en mi crecimiento personal y en mi aprendizaje y estudios.

Esto refuerza mi convicción de que (y esto es algo sobre lo que seguiré escribiendo y recomendando recursos) en vez de la tortura, la dependencia y la docilidad que actuar de acuerdo con el deber inculca en nosotros; los valores y la acción guiada aun propósito son los elementos básicos que conforman nuestra felicidad.

Metas basadas en esos valores y propósito son lo que conforma y potencia nuestro crecimiento.

¡Feliz acción orientada a valores!

Mi experiencia en el College Freedom Forum – UFM 2020

Hoy asistí a la quinta edición del College Freedom Forum (CFF) en la Universidad Francisco Marroquín. Una experiencia reveladora e impactante sobre la que escribiré brevemente aquí.

La primera parte de la conferencia constó de charlas por los 6 conferencistas sobre las crisis y las amenazas que sus países sufren bajo regímenes dictatoriales. También hubo participaciones artísticas como interludio entre cada charla. Y para la segunda parte hubo 3 “Campfires” con los conferencistas en lugares diferentes simultáneamente.

En las charlas los invitados trataron sobre el drama que viven en sus países siendo oprimidos de diversas formas que nosotros en Guatemala no nos podemos empezar a imaginar. Cada charla tenía un componente importante del testimonio de los invitados. Todo ello sobre las atrocidades que esas dictaduras cometen contra sus ciudadanos cuando salen a las calles a manifestar; cómo la censura por ideas y actividades que no se alinean con las posiciones oficiales crece y afecta fuertemente la idea que los ciudadanos tienen sobre su país.

Uno de los principales objetivos de la conferencia es exponer a jóvenes a este tipo de testimonios de personas que han vivido esa represión a sus libertades de primera mano. Cómo ellos han levantado la voz en contra de esas violaciones, y cómo ellos piensan que sí se puede avanzar en combate a esas dictaduras, comenzando por cuestionar lo que ven a su alrededor y reflexionar seriamente sobre lo que les está pasando, y decidiendo tomar acción para promover un cambio. El auditorio Juan Bautista Gutierrez se llenó. Seguramente más de 500 asistentes, la mayoría de ellos jóvenes estudiantes, fueron alertados de la destructividad de los gobiernos autoritarios y estatistas.

Lo que más me impactó de la conferencia fue lo que Yoani Sánchez relataba sobre la vida en Cuba, y el ejercicio de su trabajo y cómo éste es amenazado a cada minuto en Cuba por el material simiente.

Yoani contaba sobre las dificultades terribles con las que se encuentra, no sólo consiguiendo lo necesario para sobrevivir en la isla, sino también con la constante amenaza a su trabajo periodístico independiente para informar a Cubanos y extranjeros. Aún así, Yoani indicaba que el surgimiento del periodismo independiente en Cuba a inicios de este siglo ha servido para levantar un poco de esperanza para que se visibilicen los resultados reales del gobierno de Cuba. Y ella es optimista de que a través de la tecnología se puede aumentar esa visibilidad para que puedan surgir más oportunidades para desafiar y debilitar la dictadura. La esperanza de Yoani Sánchez y la convicción de que su trabajo está teniendo el impacto positivo (verificable) para la libertad que tanto ansía para su país, fue verdaderamente inspiradora para mí.

Me quedaron muchas preguntas para reflexionar en relación al tema de cuál es el curso de acción apropiado para combatir una dictadura, desde dentro y desde fuera.

El nuevo conocimiento que obtuve, y las nuevas preguntas que me planteé –y todo eso de lo que seguramente más personas se llevaron– debería hacernos apreciar más la relativa libertad de acción que tenemos. Para prevenirnos de no perderla y buscar más libertad, y denunciar las dictaduras que están violentando la libertad de sus habitantes.

Gracias Human Rights Foundation y UFM por hacer posible esa experiencia.

Un día más de actividades de aprendizaje que fluyen bien

Quizá en un futuro me pregunte esto.

A veces cuando me pongo a pensar sobre cómo era el Nixon del pasado me he preguntado cómo pasaba mi día normal. Voy a describir brevemente cómo fue mi día para que cuando en el futuro me pregunte cómo usaba mi tiempo, pueda volver a este post.

Quiero reportarle al Nixon del futuro que hoy tuve un día que fluyó muy bien con todas las actividades que tenía planeado realizar.

Me levanté a las 5:00am, me preparé para ir a la universidad y llegar a las 6:20am

Desayuné y esperé a las 7:00am para iniciar mi clase de filosofía de la educación con mi mentor. La clase duró dos horas. Y mi mentor me dio sus comentarios del outline de mi ensayo, y luego nos enfocamos en el método para hacer un outline efectivo.

A las 9:00am llegué al MPC, justo a tiempo para participar en una desconferencia con los estudiantes de primer año. Fue una experiencia instructiva, ya que fue para ayudar a la administración del MPC a hacer un taller piloto que van a llevar a colegios para presentarles a sus estudiantes la forma en que nos hacemos preguntas en el MPC.

De 10:00 a 13:00 repasé el contenido de la clase de escritura que iba a tener a las 13:00.

La clase se extendió hasta las 16:00 horas. Nos concentramos en analizar y dar feedback sobre los ‘papers’ que tres estudiantes escribimos. Del mío en particular, recibí críticas muy constructivas. Mi ‘paper’ sobre una defensa de libre comercio con otros países fue evaluado como de calidad de mixta a buena. Mis takeaways fueron que debo reforzar el elemento de contraste de mi artículo, y hacer mi argumento filosófico más sustancial.

A las 16:00 tuve una reunión con mi amigo José Rossi para discutir los temas que vamos a plantear para discusión durante la reunión de mañana.

A partir de las 17:00 repasé los poemas que iba a recitar en la “Poetry Night” que tuvimos en el MPC a las 18:00.

La “Poetry Night” fue un éxito. Duró hasta las 19:00, y estuvo llena de participaciones de MPCers fans de la poesía. Yo recité 5 de los poemas que me he memorizado. La experiencia me encantó.

De 19:00 a 20:00 me tomé un break y me trasladé de vuelta hacia mi casa.

La La Land me gustó muchísimo, así que me tomé tiempo para cenar al mismo tiempo que ver de nuevo la película, y analizarla más para nuestra reunión mañana.

Todas mis actividades fluyeron como lo planeé y disfruté y aprendí de cada una de ellas. Fue un buen día. A poner mi alarma para las 5:00am mañana de nuevo, y prepararme para un día de College Freedom Forum y Reason in Guatemala. ¡Qué emocionante!

Por qué asistir a conferencias, foros y seminarios como estudiante

Esta semana se llevará a cabo Reason in Guatemala en la Ciudad de Guatemala. Una conferencia de tres días a la que asistiré y que tiene una agenda que se ve muy interesante.

Quise examinar más detenidamente las razones por las que quiero asistir. Más aún, desde una perspectiva más general, las razones por las que es beneficioso para uno asistir a ese tipo de actividades. Pues no diría que me muero de la emoción por ir dado el tipo de temas que se van a tocar, aún así, estoy anticipando positivamente mi asistencia a la actividad. Esta estimación me vino casi automáticamente sin pensarlo mucho. Pero dado a que me preguntaron sobre las razones por las que me gustaría ir, y que respondí inmediatamente que quería ir, lo siguiente es un poco de mi examinación sobre el por qué asistir a conferencias como Reason in Guatemala.

Las dos razones principales por las que quiero asistir a Reason in Guatemala son: (1) para aprender sobre la forma en la que los expertos invitados aplican la teoría a la realidad de Latinoamérica y (2) para establecer contacto con personas con quienes compartimos intereses y la preocupación por vías de acción para promover cambios en nuestros países.

En mi caso, mi área de concentración, la educación, es una que no es tan explorada como sí lo es la economía y la políticas públicas. Uno de mis objetivos en el área es promover un libre mercado en la educación. Pero ¿Cómo enfocamos nuestro análisis sobre el actual estado de los sistemas de educación en nuestros países? ¿Cómo articulamos una argumentación persuasiva para nuestra propuesta? ¿Cómo proponemos proyectos que demuestren la viabilidad de nuestra propuesta? ¿Cómo formulamos una agenda para promover la desregulación de la educación en nuestros países? Esas son las preguntas que tengo y que espero poder explorar en una actividad como Reason in Guatemala, que reunirá a personas que tal vez estén explorando estos temas o temas parecidos.

Y pienso que buscar aprendizaje y conocer más personas me puede ayudar a avanzar en mi investigación para promover un libre mercado en la educación:

(Sobre la primera razón) Tal vez los invitados no traten específicamente con las preguntas que me estoy planteando en educación. Pero ellos sí que se están haciendo las preguntas equivalentes en sus respectivos campos, y yo pienso que tengo mucho que aprender sobre eso. La teoría no se aplica sola a los problemas que enfrentamos en nuestros países. Los expertos se han dedicado a aplicar las ideas a la práctica y poder aprender de ellos y hacerles preguntas es una oportunidad para obtener más claridad sobre el conocimiento y buscar vías de acción.

(Sobre la segunda razón) He aprendido que establecer contactos con personas con quienes compartimos intereses es muy importante. Porque eso abre puertas para la colaboración que es vital si queremos emprender proyectos y buscar logros más grandes. Las formas de colaboración entre individuos pueden ser:

  • involucrarnos en aprender temas complejos con ayuda mutua
  • si encontramos personas que están estudiando lo mismo que nosotros y hay una diferencia de avance significativa, quienes estén más avanzados pueden servir como mentores para ayudar a quienes están más temprano en su aprendizaje
  • encontrar posibles socios para emprender proyectos con fines comunes
  • compartir información o nuevos contactos que signifiquen nuevas oportunidades de investigación o proyectos

Esas son las razones por las que me encantaría asistir a Reason in Guatemala.

Mi intención es volver a reflexionar sobre este tema en el futuro y cómo esto puede beneficiar la carrera de un estudiante.

Declaración de intenciones

Esta es mi publicación número 16 del mes.

Hasta el momento he disfrutado el proceso de escribir cada oración en este blog este mes.

La meta que me puse fue escribir una entrada para mi blog por día durante febrero.

En todas mis clases siempre me ha costando mucho ponerme a escribir para los ejercicios que se me asignan. Al empezar lo hice esperando que esta práctica diaria me ayude a ejercitar mi capacidad para ponerme a escribir y mi confianza en mí mismo en mi capacidad para escribir. Hasta el momento estoy feliz de ver que ese ha sido exactamente el resultado. Estoy muy feliz por eso.

Originalmente escuché la idea del “daily blogging” de Isaac Morehouse en una conferencia que él dio en TOS-Con el año pasado en Salt Lake City, Utah. Desde entonces lo he estado siguiendo porque me encanta su trabajo. La idea de Isaac de blogging es que sea algo que lo ayude a uno a desarrollar su pensamiento racional y agudizar su observación de la realidad y reflexión sobre ella.

Isaac no habla de escribir por escribir, o escribir para que nos lean los demás. Lo que él propone es escribir por los beneficios psicológicos y por el aprendizaje que eso nos trae. Poner nuestros pensamientos en escrito y en una plataforma pública es un acto de creación, y ese acto de creación, como lo explica el, añade a nuestro autoestima.

Escribir también nos ayuda a guardar después de haber desarrollado ideas nuestras, bien imaginativas de alguna visión que tenemos, como de las observaciones que hacemos de nosotros y del mundo, como nuevos aprendizajes sobre cualquier aspecto de la vida.

Escribir diariamente es algo que nos ayuda a nosotros a agudizar nuestro pensamiento nuestra observación de la realidad. Los beneficios son para uno. El publicar esas ideas es un subproducto del escribir.

Así que en este blog escribiré una amplia cantidad de diferentes tipos de publicaciones. Desde cápsulas cortas de menos de 200 palabras hasta ensayos de más de 2,000 palabras. Desde escritos altamente editados, hasta escritos que son más corrientes de pensamiento “en voz alta” para poner en símbolos concretos mis pensamientos. Hasta ahora eso me ha traído muchísimo aprendizaje y alegría.

Compartir todo esto abre la posibilidad de que alguien más pueda aprender de lo que comparto que he aprendido yo. Amigos ya me han dicho que lo han hecho y eso también me trae una satisfacción muy especial.

Hay mucho más que decir por los beneficios de escribir diariamente. Pero el presente post es para declarar mis intenciones en realizar este increíble ejercicio.

Tal vez quieras intentar este ejercicio tú también.

Revisando el 2020: que tu meta sea *ponerte metas*

Es mitad de febrero. ¿Cómo vas con tus resoluciones para el 2020?

Esa debe ser una pregunta difícil de responder para algunos, o muchos tal vez. Siendo ya mediados del segundo mes del año ya deberíamos tener una idea de si hemos logrado mantener y avanzar esas resoluciones que nos hicimos al inicio de año o no.

Si tu respuesta a la pregunta te trae más desencanto que alegría por tu progreso hacia esas metas, considera mi sugerencia en este artículo para revisar nuestras resoluciones para resto del año.

Resolución: ponerte metas

Esto puede sonar casi absurdo de reiterar, pues el punto de establecer resoluciones de año nuevo es precisamente establecer metas para lograr en ese año. Pero si lo pensamos, en realidad el tipo de resoluciones que nos solemos proponer es más bien una lista de deseos que esperamos que de alguna forma se materialicen en nosotros. Pero no son metas realmente que sean plausibles y que sean verdaderamente para nuestro crecimiento. A continuación, veremos punto por punto

Escoge metas genuinamente tuyas

Podíamos decir que siempre tenemos metas operando con nuestras acciones y decisiones en la vida. Metas como graduarnos de la universidad, mejorar nuestra relación con familiares, o esas que tenemos como parte de nuestro trabajo. Pero la mayoría de metas que solemos tener son más bien cosas que hacemos basadas en deber o que simplemente hacemos por inercia, porque es lo que se supone que deberíamos hacer a nuestra edad, porque es lo que nuestros padres nos dicen, o porque es lo que todos hacen. Pero siendo deberes, cosas que sólo hacemos “porque sí”, no son en realidad el tipo de metas que nosotros hemos escogido por razones que son auténticamente nuestras, que salieron de nosotros. Y por lo tanto no nos dan el tipo de satisfacción que metas que genuinamente nosotros escogemos para nosotros nos dan. Eso es así especialmente si nuestro deber es terminar la universidad, en una carrera que no es la que en realidad queríamos o que elegimos porque era la menos peor opción; o si nuestro deber es mejorar relaciones familiares, con familiares que no en realidad nos caen bien.

El tipo de metas que realmente necesitamos tener son metas que nosotros escojamos porque genuinamente nos van a traer más felicidad a nosotros. Y que escogemos porque encontramos las razones para ponérnoslas dentro de nosotros. Y que son deberes que aceptamos para complacer a otros, que hacemos porque es lo que se supone que deberíamos estar haciendo porque siempre ha sido así y todos lo hacen así.

Ahora, la forma en que enfoquemos el establecernos ese tipo de metas que son genuinamente nuestras y para nosotros, es otro asunto algo complicado en sí mismo. Pero es algo que podemos aprender a hacer bien pensándolo cuidadosamente y ayudándonos de lo que han escrito psicólogos al respecto.

Aquí voy a dar una indicación del enfoque sencillo que yo he tomado y que me ha funcionado.

Ponte metas pequeñas y agrega nuevas periódicamente

Establece como resolución para el resto del año ponerte metas; metas con objetivos simples y agrega nuevos periódicamente.

Esa junto con otra fue la meta que me puse a inicios de este 2020. Mis únicas dos resoluciones del año es, la primera, empezar a ponerme metas nuevas para mi crecimiento que no necesariamente estuvieran relacionadas con la universidad o mi trabajo. Mi segunda resolución –y esta fue como una implementación de la primera– es memorizarme un poema por semana.

Metas pequeñas

El principio básico es escoger metas pequeñas. Y hacer que las metas sean lo más concretas posibles para que sean cuantificables. Y que entonces podamos proyectar el tiempo específico que vamos a dedicar a realizarlas. Eso a diferencia de las típicas metas demasiado generales y grandes como “bajar de peso”, “ir más al Gym” o cosas así. Que no son metas que debamos dejar de lado, pero que podemos llegar a ellas eventualmente, pero por medio de cosas más pequeñas y más específicas. (Seguro hay libros aconsejando esto y de forma más extensiva. No los he leído, pero espero en el futuro hacerlo para mejorar.)

Las metas pequeñas son más fáciles de llevar a cabo. Al establecer mi resolución general inicial, la implementé inmediatamente en mi primera meta concreta para el año. Memorizar un poema semanalmente. A la fecha llevo exactamente los 6 poemas memorizados que debería tener por las 6 semanas que ya han pasado de este año. Mi meta fue sencilla, y cumplirla no me ha representado mayor dificultad. Me memorizo lenta pero constantemente uno o dos versos por día cuando me tomo un break largo en la tarde y cuando estoy esperando a que me lleguen a recoger en la universidad de regreso a casa. Esa meta que escogí me ha resultado bastante fácil porque es una que es manejable, es muy concreta, y se trata de hacer algo que me apasiona profundamente. Tener grabados mis versos favoritos en la mente y poder recitarlos en cualquier a mi antojo para obtener inspiración de ellos. Al momento sigo motivado e incluso más motivado aún porque he confirmado que es algo que puedo hacer y me trae una inmensa alegría. También me emociona la idea de que al final del año voy a tener memorizados 52 poemas diferentes, ¡¿cuán cool es eso?!

Agrega metas nuevas periódicamente

Un segundo principio (y este seguro otros también lo estarán aconsejando) es, ya que las metas son pequeñas pero constantes, ir añadiendo progresivamente metas adicionales para enriquecer nuestro crecimiento y avanzar a metas mayores.

En mi caso he decidido agregar metas, del tipo de memorizar poemas, que pueda cuantificar y proyectar en tiempos específicos, cada mes.

Habiendo ya asentado en mi rutina la meta sobre los poemas en enero, en febrero me propuse escribir entradas para mi blog diariamente. Al momento –ejecutando esa meta por dos semanas ya– lo estoy disfrutando absolutamente y te refiero a la pestaña de “Blog” en esta página para ver los resultados. De nuevo, esta meta está siendo para mí fácil de manejar, fácil de evaluar si la he cumplido, porque se trata de una publicación al día –y de la misma forma que mi meta para enero– me proporciona un profundo valor y profunda satisfacción.

Un crecimiento potenciado

Algo importante de establecernos metas así es que cumplirlas potencia nuestro crecimiento para nuevos proyectos. Los objetivos iniciales que cumplimos alimentan nuestra motivación y confianza para emprender más y mayores objetivos. Mi proyecto sobre escritura diaria para mi blog es uno que demanda más de mí. Pero fue haber cumplido exitosamente esa meta para enero –y otros objetivos menores como escribir tareas para mis cursos, leer mucho, etc.– lo que me dio la motivación y la confianza para aspirar a metas más ambiciosas. Y de la misma forma, este proyecto en febrero me va a alimentar con más motivación, confianza, y proporcionarme masivo aprendizaje, que para marzo podré perseguir aún mayores objetivos.

Ponernos metas no tiene que ser tan difícil para nosotros. El principio es que sean metas pequeñas, cuantificables, y lo suficientemente concretas como para proyectar el tiempo específico en que vamos a ejecutarlas.

El crecimiento es acción

Empieza con cualquier cosa. En el pasado me he puesto metas como –y son objetivos que aún mantengo– levantarme de lunes a viernes a las 5:00 am, no pasar un sólo día sin escuchar un sólo podcast, leer un artículo, o ver un vídeo de YouTube que me enseñe algo que no sabía antes, leer cada mes una pieza de literatura. Los objetivos deben ser cosas que te gusten y que te interesen. Y si no hay algo que puedas decir que te guste o que te interese, salta a la acción y experimenta con cualquier cosa.

Haz cualquier cosa que te llame la atención que no necesariamente esté relacionada con la universidad o el trabajo. Tómate un momento a evaluar lo que obtuviste de esas actividades. Pregúntate por qué te gustaron o por qué no te gustaron.

Sal al mundo a explorarlo y a participar en lo que pasa en él; o quédate en casa o en la universidad investigando y descubriendo. El principio es involucrase en el mundo y mantener tu mente activa. Busca actividad. La pasividad es estancamiento. El crecimiento es un proceso de movimiento constante.

Cuando encuentres cosas que te gusten y te interesen, ponte metas alcanzables para cultivarlas. Y pon en marcha tu crecimiento.