¿Qué esperamos de una educación superior?

Esta semana hable con dos amigas mías de la universidad que están en su último año en diferentes carreras.

Una de ellas decía que estaba esperando que el semestre terminara y finalmente cerrara el pensum de la carrera. Mi otra amiga decía que se le habían terminado las ganas de hacer las tareas que le dejaban en la universidad. Cuando a esta última le preguntaba por qué, no tenía una explicación de por qué ya no tenía ganas de hacer las tareas.

Esto me hizo preguntarme el por qué, si ellas ya no estaban motivadas por seguir haciendo las actividades de su carrera, ¿cómo se sentían estando en esa posición, casi estancada?, y ¿cuál era el estado de su motivación respecto a otros aspectos de la vida, aparte de la universidad? y más aún, para las personas que están en la misma posición –y tristemente sí que hay muchas más– ¿qué esperan de una educación superior si no es el aburrimiento y desmotivación con la que llegan en su etapa final?

A mí esta situación generalizada entre los estudiantes en etapas finales de su “educación superior” me inquieta. Yo veo en estas amigas un brillante potencial de florecer en sus carreras. Pero si las carreras que han escogido en la universidad las llevan a esta situación de desmotivación, ¿no está la universidad atrofiando todo ese potencial que tienen? o ¿simplemente personas como ellas han hecho una mala elección al inscribirse a esas carreras? La cuestión es que, por lo menos en el caso de mis amigas, ellas tomaron la decisión que ellas consideraron como la mejor decisión. ¿Qué es lo que personas como ellas esperaban de una educación superior? ¿Qué se debería esperar de una?

Viendo con ojos frescos la UFM

Hoy me pasó algo muy especial mientras estaba tomando un tour en la Universidad Francisco Marroquín junto a visitantes que no conocían antes la UFM.

En el tour el equipo de la UFM se enfocó en presentar qué es la UFM y qué es cada departamento a los invitados que no los conocían.

Yo quise ponerme en el ‘mindset’ de escuchar las presentaciones como si no supiera de antemano lo que me iban a presentar y el resultado de eso fue muy gratificante para mí.

La primera cosa que noté es que cuando estaba escuchando a Gabriel Calzada, el primero en presentar y que expuso resumidamente cómo surgió la UFM y cómo ha llegado hasta acá, sentí que nunca me puedo cansar de escuchar esa historia cada vez que la escucho nuevamente. La historia de cómo un grupo de emprendedores liderados por Manuel Ayau tuvieron una visión de promover el recién descubierto ideal de una sociedad de personas libres y responsables.

Después a medida que iba escuchando junto los ‘tourists’ sobre el departamento de Formación Continua, la Biblioteca Ludwig von Mises, el Programa ITA, la historia de la UFM contada por LuisFi, y todo lo demás; me puse a reflexionar sobre lo mucho que la UFM ha logrado a lo largo de los años. Es una universidad que resalta de lo tradicional por su dinamismo y por supuesto la especial misión que se propone alcanzar.

Para mí, mi Universidad y su fundación y su desarrollo es una fuente de inspiración sobre el poder de una visión y de la unión en un equipo personas productivas y motivadas por esa visión para emprender un proyecto tan importante en un área tan crucial como es la educación.

Los directores serán los primeros en reconocer que siempre hay vías de mejora, y la U. tiene retos y desafíos que enfrentar en trabajar por su misión. Pero el camino ya está abierto y llena de inspiración por ser un oasis de ideas de la libertad en el continente. En el motto de la UFM de estar “in disruptor mode since 1971” está la indicación de que el impacto de la universidad seguirá. ¿Cuáles serán las siguientes disrupciones para promover una sociedad de personas libres y responsables, y cuáles son las que se necesitan?

Mi experiencia en el College Freedom Forum – UFM 2020

Hoy asistí a la quinta edición del College Freedom Forum (CFF) en la Universidad Francisco Marroquín. Una experiencia reveladora e impactante sobre la que escribiré brevemente aquí.

La primera parte de la conferencia constó de charlas por los 6 conferencistas sobre las crisis y las amenazas que sus países sufren bajo regímenes dictatoriales. También hubo participaciones artísticas como interludio entre cada charla. Y para la segunda parte hubo 3 “Campfires” con los conferencistas en lugares diferentes simultáneamente.

En las charlas los invitados trataron sobre el drama que viven en sus países siendo oprimidos de diversas formas que nosotros en Guatemala no nos podemos empezar a imaginar. Cada charla tenía un componente importante del testimonio de los invitados. Todo ello sobre las atrocidades que esas dictaduras cometen contra sus ciudadanos cuando salen a las calles a manifestar; cómo la censura por ideas y actividades que no se alinean con las posiciones oficiales crece y afecta fuertemente la idea que los ciudadanos tienen sobre su país.

Uno de los principales objetivos de la conferencia es exponer a jóvenes a este tipo de testimonios de personas que han vivido esa represión a sus libertades de primera mano. Cómo ellos han levantado la voz en contra de esas violaciones, y cómo ellos piensan que sí se puede avanzar en combate a esas dictaduras, comenzando por cuestionar lo que ven a su alrededor y reflexionar seriamente sobre lo que les está pasando, y decidiendo tomar acción para promover un cambio. El auditorio Juan Bautista Gutierrez se llenó. Seguramente más de 500 asistentes, la mayoría de ellos jóvenes estudiantes, fueron alertados de la destructividad de los gobiernos autoritarios y estatistas.

Lo que más me impactó de la conferencia fue lo que Yoani Sánchez relataba sobre la vida en Cuba, y el ejercicio de su trabajo y cómo éste es amenazado a cada minuto en Cuba por el material simiente.

Yoani contaba sobre las dificultades terribles con las que se encuentra, no sólo consiguiendo lo necesario para sobrevivir en la isla, sino también con la constante amenaza a su trabajo periodístico independiente para informar a Cubanos y extranjeros. Aún así, Yoani indicaba que el surgimiento del periodismo independiente en Cuba a inicios de este siglo ha servido para levantar un poco de esperanza para que se visibilicen los resultados reales del gobierno de Cuba. Y ella es optimista de que a través de la tecnología se puede aumentar esa visibilidad para que puedan surgir más oportunidades para desafiar y debilitar la dictadura. La esperanza de Yoani Sánchez y la convicción de que su trabajo está teniendo el impacto positivo (verificable) para la libertad que tanto ansía para su país, fue verdaderamente inspiradora para mí.

Me quedaron muchas preguntas para reflexionar en relación al tema de cuál es el curso de acción apropiado para combatir una dictadura, desde dentro y desde fuera.

El nuevo conocimiento que obtuve, y las nuevas preguntas que me planteé –y todo eso de lo que seguramente más personas se llevaron– debería hacernos apreciar más la relativa libertad de acción que tenemos. Para prevenirnos de no perderla y buscar más libertad, y denunciar las dictaduras que están violentando la libertad de sus habitantes.

Gracias Human Rights Foundation y UFM por hacer posible esa experiencia.

Mi experiencia en los diálogos socraticos de «Ética de la Libertad» en la ‘Sección A’ (primera parte)

Las últimas semanas he participado como oyente en algunas clases del curso de Ética de la libertad con Marta Yolanda Díaz-Durán en la Universidad Francisco Marroquín. Mi experiencia en esas clases ha sido una de las experiencias educativas que más he disfrutado y de las que más he aprendido en mi vida universitaria.

En esas clases, la profesora, más bien, la facilitadora del curso es de quienes menos interviene. La actividad principal en clase es el diálogo socrático en torno a las lecturas asignadas del curso.

A causa de eso, el disfrute y aprendizaje del que hablo no sería posible si mis compañeros de clase no experimentaran por lo menos algo de eso mismo que hablo, disfrutar y aprender. Y sí que he visto eso en mis compañeros, por lo menos en buena parte de ellos y durante la mayor parte del curso.

A continuación describiré en general en qué consiste esta experiencia que valoro tanto, y qué es lo que la hace posible: la guía de la facilitadora de la clase y la experiencia en sí que se vive en cada clase como resultado de esa guía expertamente hecha por la facilitadora.

Cada martes asisto a los diálogos en clase habiendo leído las lecturas asignadas como preparación para el diálogo que son tres capítulos de La rebelión de Atlas de Ayn Rand cada semana.

La dinámica de las clases es, básicamente, diálogos en los que hay un grupo de estudiantes en el inner circle, sentados en sillas en el centro dentro de las mesas (en un salón socrático) y otro grupo en el outer circle, que queda detrás de las mesas. Los 20 estudiantes nos dividimos en 6 grupos y a cada grupo le corresponde pasar una vez al inner circle, durante un tiempo establecido que es el mismo para cada grupo, en el que sólo ellos pueden hablar en el diálogo. Quienes están en el outer circle no pueden hablar en el diálogo, incluida la facilitadora y su auxiliar. Quienes quedan fuera pueden intervenir en el diálogo, pero sólo escribiendo preguntas a la vista de todos en los pizarrones. Cada estudiante también debe escribir su evaluación sobre la participación de sus compañeros cuando está en el outer circle.

Cada estudiante tiene en todo momento la oportunidad de contribuir a la discusión que se está dando. La facilitadora nos sugiere de antemano cinco preguntas sobre los acontecimientos en cada capítulo del libro. Pero llegado el momento, en sus contribuciones los estudiantes eligen con qué pregunta iniciar el diálogo, cuales discutir durante el mismo, y cuales más plantear para todos en el pizarrón.

En todas mis asistencias a clase la experiencia que se vive dentro de este marco especialmente diseñado, para los estudiantes que cumplimos con la tarea básica de llegar preparados para el diálogo, puede ser simplemente calificada como hermosa.

Me es imposible describir la experiencia exacta en cada clase, porque la única forma de captar eso sería efectivamente asistiendo a una clase.

Pero voy a indicar algunas observaciones generales del tipo de cosas que pasan en la clase.

Involucramiento serio de los estudiantes en el diálogo

La rebelión de Atlas es el punto de partida común de todos los estudiantes en el diálogo. Por la naturaleza de ese material que tenemos para discutir, los temas que se discutimos se basan en observaciones que sacamos de las acciones de los personajes en la novela, de las situaciones en las que se encuentran.

El misterio y el drama de la novela nos lleva a hacernos preguntas intrigantes. ¿Qué es lo que hace a ciertos personajes tomar el tipo de decisiones que ellos toman en situaciones difíciles? ¿Qué decisiones tomaríamos nosotros estando en lugar de ellos? ¿Por qué algunos personajes parecen estar más satisfechos con la vida que llevan y por qué otros no? ¿Qué es lo que los ha llevado a donde están? ¿Cuál es el resultado al que van a llegar personajes que actúan de cierta forma a diferencia de cómo actúan otros? ¿Cuáles son las premisas bajo las que operan?

El libro plantea una rica variedad de cuestiones de valores humanos a partir de las acciones y las situaciones concretas que se relatan en sus páginas. Los estudiantes no nos sentimos sino movidos a hacer las preguntas que nos plantea y explorarlas con nuestro mejor juicio de las situaciones.

Habiendo de 3 a 5 estudiantes en el inner circle cada turno, tenemos amplia oportunidad de intervenir en la conversación. Y el involucramiento de los participantes surge del interés propio de los estudiantes por explorar a fondo las preguntas que la lectura le plante. Pero esas preguntas son preguntas serias acerca de la experiencia humana y se tratan con la seriedad que la mismas demandan.

(Continuará en la segunda parte.)

Five things you would not want to miss from the MPC Bootcamp

There are many things that you could gain and improve from the first year of the Michael Polanyi College (MPC) at UFM. The first year at MPC is about strengthening your learning abilities. It is, as its name states, a boot camp, which is an environment in which you will be exposed to experiences that will help you initiate your journey of self-directed learning.

Here are five things which I greatly valued from my experience that I think you would not want to miss from the MPC Bootcamp.

A stronger sense of independence

In the Bootcamp, you will have to rely strictly on your own abilities to stay on track of the learning experience. And although this is tough, the best experience at the Bootcamp demands far more effort than merely surviving. This is not about survival. Achieving success in the MPC is not the equivalent of avoiding drop off.

In the Bootcamp you will have the opportunity to develop a reliance on your own power to think, thus creating the foundations for the next years in the MPC. In these next years, you will be directing your learning, which will require from you that you rely on your power to make choices, to fail sometimes, but fundamentally, to learn and to grow.

You have, let’s say, sixty years to live. Most of that time will be spent working. You have to choose the work you want to do. If you find no joy in it, then you are only condemning yourself to sixty years of torture. And you can find the joy only if you do your work in the best way possible to you. But the best is a matter of standards─ so set your own standards.

Great relationships with fellow MPCers

A major aspect of the experience at the MPC is collaborative learning. Through the hours of classes being shared and the challenges and difficulties you and your peers will go through, you will have a significant opportunity to develop your ability to collaborate with others. The Socratic practice will also foster empathy between your peers and you, which will expand your capacity to appreciate and mutually help each other, not only in learning together but in social relationships more generally.

Appeal to the best in people which is their minds and you will have an ally in the arena of life with whom expand your potentialities for growth.

Develop better learning abilities

Learn from others, but know that learning requires an independent process of thought and evaluation that you must perform alone, and the standard by which you must accept something as true can be nothing other than your own grasp of the facts and the arguments.

MPC’s approach to higher learning is rooted in collaborative, Socratic learning. Through deep-diving into the texts and dialogues, one engages one’s mind in intense intellectual training to sharpen our thinking skills.

Your intellectual growth

In exploring the Great Books of the Western World you get to engage the ideas that have shaped Western Civilization. This helps us cultivate an appreciation for the great ideas and great stories that make up our culture. The great historical issues that surround the ideas we explore can also, for an intellectual-leaning student, breed curiosity as to motivate us further to understand the ideas and their importance.

The open exploration that the Socratic facilitators encourage fosters one’s ability to judge for oneself the arguments being presented and a great appreciation for questions. As questions drive our curiosity to explore the world and think about issues deeper.

Lots of fun!

Fun is about Joy. If you come to wait with expectation and hunger of knowledge the joyous arrival of each Monday, rather than the unexamined routine of the escape of reality of Friday nights, you succeeded as a value-achiever-learner and independent first-handed person that took advantage of the great potential this program and its students have.

As your group develops better dialogue skills the learning dynamics start to lighten and the classes turn increasingly enjoyable because you are succeeding in the activity of learning.

The morning meetings are a component of the program that can be molded into spaces for exploring your peers’ interests and learning all kinds of new things with them.

*Picture taken from: https://www.instagram.com/p/B74c3dpgX3Z/

Ocho razones para ser un Anfitrión UFM

Anfitriones UFM es el equipo de estudiantes voluntarios de la Universidad Francisco Marroquín (UFM) que ayudan en la ejecución de actividades académicas y culturales y a atender a los invitados y visitantes de la UFM.

Yo formo parte del equipo de Anfitriones desde mi primer año de universidad –actualmente estoy en tercer año– y ello ha sido una parte importante de aprendizaje en la universidad y de la emocionante y estimulante experiencia que los estudiantes podemos aprovechar en la UFM.

Estas son las razones más fuertes por las que soy parte de Anfitriones, y por las que tal vez te interese ser parte de nuestro equipo:

Un voluntariado único con una misión especial

Un objetivo fundamental del equipo de Anfitriones UFM es hacer que los asistentes a actividades y los visitantes de la universidad tengan la mejor experiencia posible. Durante casi dos décadas, los Anfitriones han estado presentes en las actividades de la UFM para ayudar a que la ejecución de las actividades se lleve a cabo como ha sido prevista, asistir a que todos los elementos de una actividad estén en su lugar y cumpliendo su función, y mitigar eventualidades que se puedan dar en el transcurso.

Cada actividad que lleva a cabo la Universidad Francisco Marroquín, desde una recepción social o una visita de estudiantes de colegios al campus hasta la realización de una reunión de la Mont Pelerin Society o la conferencia de un premio nobel, contribuye al avance y al cumplimiento de la noble misión de la UFM: la enseñanza y difusión de los principios éticos, económicos y jurídicos de una sociedad de personas responsables y libres. Y los Anfitriones han formado, y siguen siendo una parte clave en ejecutar estas actividades con la excelencia que busca la UFM en llevar su misión a la práctica.

Reforzar la premisa y la aptitud del trabajo en equipo

Una premisa central en el trabajo que hace Anfitriones es la premisa de que el trabajo en equipo hace efectivo el esfuerzo individual en llevar a cabo tareas complejas de forma exitosa. En Anfitriones lo que nos une no es el mandato de una autoridad central que prevé todos los pormenores de la logística de una actividad. Lo que nos une es la visión que todos conocemos sobre los resultados que queremos para cada actividad, y nuestra elección individual de asociarnos y llevar esa visión a la práctica.

Como la realización de una tarea compleja lo demanda, tenemos una organización establecida y reglas básicas para nuestro trabajo en colaboración con un coordinador. Pero el coordinador no extiende órdenes detalladas del trabajo que realizamos, ni las reglas prescriben cada acción en cumplir con nuestra asignación. Un principio fundamental del equipo es la confianza que depositamos en cada miembro y en el coordinador de cumplir con nuestras asignaciones y la confianza en nuestra propia capacidad de hacerlo.

Desarrollar destrezas de logística

La tarea básica de un anfitrión es encargarse de cumplir con la asignación que le corresponde como un elemento dentro de un conjunto de elementos en un proceso complejo para alcanzar un fin determinado.

Cada actividad en la UFM conlleva una planeación y organización cuidadosa para llevar a cabo el fin propuesto, por ejemplo, que los asistentes de una charla de emprendedurismo puedan ubicarse con facilidad en el auditorio a tiempo para escuchar al conferencista, y que este último tenga todo listo para dar su charla; o que los estudiantes que nos visitan vayan a conocer las facultades llevándose una impresión positiva de lo que podrían vivir en la UFM.

Una buena parte del éxito de estas actividades depende de esa planificación previa de la logística de la actividad. Y el cuidado y la diligencia en la ejecución de la logística de la actividad es tan importante como la planificación previa que requiere. En cada actividad que un anfitrión atiende, él debe ser consciente no sólo de la actividad que se le asigna, sino de su función considerando el panorama más amplio de los elementos que hacen posible el éxito de la actividad. Esto nos agrega experiencias con las que vamos desarrollando una noción de la complejidad del trabajo del que somos parte, y anticiparnos a cualquier situación que puede surgir, y a estar atentos a las necesidades en todo momento de los asistentes y de los organizadores con quienes trabajamos.

En mi caso he desarrollado una percepción, no sólo de el nivel de efectividad con que se está llevando a cabo una actividad en la que ayudo, sino también la habilidad de juzgar la logística de actividades en las que sólo soy un asistente. Y esto me ayuda a expandir mi mente en cuanto a las formas en las que mejorar en las actividades en las que soy anfitrión. Y ser cada vez mejor, y llevar ese aprendizaje a mi propio trabajo y mis propios proyectos.

Asistir a actividades a las que de otra forma no podrías asistir

Anfitriones UFM está abierto para estudiantes de cualquier carrera y cualquier año. Y el equipo de Anfitriones se ha ganado reconocimiento dentro de la UFM por la excelencia del trabajo que realiza casi todas las semanas del año en todo tipo de actividades.

A menudo las actividades que atienden Anfitriones son actividades de las que otros no nos enteramos, que los precios de entrada pueden ser altos para un estudiante temprano en su carrera, o a las que sólo se puede tener acceso por medio de invitación o son exclusivas para un grupo específico de personas. Estas actividades suelen ser oportunidades de aprendizaje, networking y de vivir experiencias únicas. Aquellos con un ‘espíritu anfitrión’ suelen ser personas proactivas y que aprovechan cada oportunidad para aprender, justo el tipo de personas que aprovechan esas oportunidades. El estudiante de primer año puede aprovechar atender un seminario avanzado de su carrera para impulsar su conocimiento sobre cierto tema en su carrera; otro puede asistir a un Volcano Summit para, en su tiempo libre escuchar una conferencia de un invitado internacional o hacer networking con emprendedores y empresarios en la actividad, y así en muchos otros casos en los que uno puede aprovechar ciertas ventajas a cambio del trabajo que se hace de voluntario.

El equipo de Anfitriones a través de los años se ha ganado la confianza de las unidades académicas de la UFM por la excelencia en la ejecución del trabajo que hace. Por ello a menudo los anfitriones que han acumulado experiencia y que muestran la dedicación en las tareas son llamados para misiones especiales dentro de las actividades que la UFM realiza en las que pone en marcha proyectos de impacto y proyectos innovativos como parte de la importante misión de la universidad. Estas misiones pueden ser atender a invitados notables de la universidad en sus actividades en el campus, acompañar a esos invitados o a artistas de renombre en su traslado desde el aeropuerto; ayudar en la ejecución de proyectos clave como el Antigua Forum (para los más excelentes entre los anfitriones); o incluso contacto con figuras que contribuyen al mundo de forma importante que nosotros admiramos, como fue mi caso cuando atendí a Yaron Brook y a Tal Tsfany del Ayn Rand Institute en su vista aquí, y como otros en el pasado han hecho durante actividades internacionales que la UFM ha organizado.

Los anfitriones son sujetos de prerrogativas y honores en la universidad como reconocimiento y recompensa del trabajo y dedicación con la que contribuyen a promover una sociedad de personas libres y responsables.

Aprovechar al máximo lo que la Universidad Francisco Marroquín ofrece

El rector Gabriel Calzada mencionaba este punto en su charla de bienvenida a los estudiantes de primer ingreso este año. Instaba a los estudiantes recién ingresados a que aprovechen todo lo que la Universidad Francisco Marroquín tiene que ofrecer. Una buena parte de eso que la U. ofrece es la incesante actividad que hay en el campus.

Cada semana hay algo pasando como una oportunidad de aprender más, oportunidades de vivir nuevas experiencias para exponernos a nuevas perspectivas y para expandir nuestras posibilidades, y conocer y relacionarse con todo tipo de personas y hasta con figuras notables. Esto es algo que no pasa en ninguna otra universidad de Guatemala, y difícilmente en la mayoría de universidades de Latinoamérica. El rector ponía como ejemplo la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid, en la que él obtuvo su doctorado en economía, con una comunidad de más de 45,000 estudiantes (la UFM tiene algo menos de 3,000 estudiantes), la universidad escasamente ofrece actividades adicionales a la dinámica típica de una universidad de estudiantes llegando sólo para recibir clases y saliendo sin más. En la UFM existe un sin fin de actividades cada semana que son disponibles para todos los estudiantes fuera de la típica rutina de asistir a clases y regresar a casa inmediatamente al terminar.

Más aún, si los estudiantes se unen al equipo de anfitriones, Gabriel agregaba, ellos “reciben el paquete completo” que la universidad tiene que ofrecer a sus estudiantes. Porque siendo parte de Anfitriones ellos se pueden exponer a todas esas experiencias y oportunidades de exploración más allá disponibles en la universidad, incluso siendo parte y obteniendo el tipo de valor del que he estado contando aquí.

Conocer y trabajar con estupendas personas

Uno de mis aspectos favoritos de pertenecer a Anfitriones UFM es conocer otros anfitriones con el mismo espíritu de proactividad y de logro. Trabajar junto a ellos, resolver retos juntos, y contribuir a un equipo eficaz en cumplir las tareas asignadas es, además de una actividad que disfruto, también es un grupo en el que he hecho muy buenos amigos con quienes he compartido experiencias memorables.

El equipo ha acumulado a través de los años más de 500 miembros y se ha convertido en una toda comunidad. Una comunidad unida por cooperación voluntaria, la amistad, y el puro gusto de colaborar para que la ejecución de una actividad sea la mejor posible.

Reforzar un sentido de lo que es la excelencia en la ejecución de una tarea

Los anfitriones son un equipo de gente muy motivada en la tarea que asumen. Comenzando por el hecho de que la organización es esencialmente un voluntariado, los anfitriones eligen unirse por su propia motivación interna de hacerlo.

Ese impulso voluntario del anfitrión es estimulado —con el mejor cuidado, respeto y buena voluntad probada del liderazgo del equipo— en la búsqueda de la excelencia en llevar a cabo la tarea asignada. Cometer errores y hacer saber a los demás de formas en que podríamos mejorar en nuestra tarea siempre es parte del aprendizaje y algo que se fomenta en Anfitriones. Mejorar en cada actividad es la marca de un Anfitrión UFM. No es el caso que Anfitriones es un campo de entrenamiento militar para producir excelencia, sino que en virtualmente todos los Anfitriones esa disposición hacia cumplir la asignación con competencia y bondad que dentro del equipo y las direcciones generales del liderazgo, es fomentada para actualizarse en excelencia. Una excelencia ampliamente probada y apreciada por las unidades académicas dela universidad

Para mí, reforzar ese sentido de excelencia en cada actividad junto con el equipo resulta en un profundo valor personal: obtener la satisfacción de completar una asignación habiendo dado lo mejor mí.

¡Divertirse!

Los anfitriones nos tomamos en serio nuestras tareas. Pero eso no significa que no disfrutemos lo que hacemos y la compañía de otros, y que tengamos diversión resolviendo los retos que se nos presentan. A menudo incluso hay actividades como conciertos y tours, o cuando surgen retos emocionantes, en los que la diversión no falta.

Frecuentemente al finalizar nuestras actividades, y en las reuniones que se organizan entre la comunidad de Anfitriones, la satisfacción de una misión cumplida y la amistad entre nosotros derivan en diversión y alegría en el equipo. La diversión definitivamente tiene lugar —muy a menudo— en nuestras actividades; proveída la excelente ejecución de nuestras asignaciones.


Estas son las principales razones por las que soy parte de Anfitriones UFM. Seguramente otros anfitriones pueden notar otros aspectos que no mencioné aquí, pero de lo que estoy seguro es que Anfitriones puede ser una gran fuente de experiencias, amistades, alegría y mucho aprendizaje. Espero que más estudiantes puedan descubrir este voluntariado con muchas cosas que ofrecer para personas proactivas y con ganas de aprender.

Si te interesa unirte a Anfitriones UFM, escribe a anfitriones@ufm.edu. Puedes seguir a Anfitriones UFM en Instagram: @anfitrionesufm.

Razones para ser un Anfitrión UFM (parte 2)

(Esta es la continuación de la primera parte de la serie.)

Asistir a actividades a las que de otra forma no podrías asistir

Anfitriones UFM está abierto para estudiantes de cualquier carrera y cualquier año. Y el equipo de Anfitriones se ha ganado reconocimiento dentro de la UFM por la excelencia del trabajo que realiza casi todas las semanas del año en todo tipo de actividades.

A menudo las actividades que atienden Anfitriones son actividades de las que otros no nos enteramos , que los precios de entrada pueden ser altos para un estudiante temprano en su carrera, o a las que sólo se puede tener acceso por medio de invitación o son exclusivas para un grupo específico de personas. Estas actividades suelen ser oportunidades de aprendizaje, networking y de vivir experiencias únicas. Aquellos con un ‘espíritu anfitrión’ suelen ser personas proactivas y que aprovechan cada oportunidad para aprender, justo el tipo de personas que pueden aprovechar esas oportunidades. El estudiante de primer año puede aprovechar atender un seminario avanzado de su carrera para impulsar su conocimiento sobre cierto tema en su carrera; otro puede asistir a un Volcano Summit para, en su tiempo libre escuchar una conferencia de un invitado internacional o hacer networking con emprendedores y empresarios en la actividad, y así en muchos otros casos en los que uno puede aprovechar ciertas ventajas a cambio del trabajo que se hace de voluntario.

El equipo de Anfitriones a través de los años se ha ganado la confianza de las unidades académicas de la UFM por la excelencia en la ejecución del trabajo que hace. Por ello, a menudo los anfitriones que han acumulado experiencia y que muestran la dedicación en las tareas so llamados para misiones especiales dentro de las actividades que la UFM realiza en las que pone en marcha proyectos de impacto y proyectos innovativos como parte de la importante misión de la universidad. Estas misiones pueden ser atender a invitados notables de la universidad en sus actividades en el campus, acompañar a esos invitados o a artistas de renombre en su traslado desde el aeropuerto; ayudar en la ejecución de proyectos clave como el Antigua Forum (para los más excelentes entre los anfitriones); o incluso contacto con figuras que contribuyen al mundo de forma importante que nosotros admiramos, como fue mi caso cuando atendí a Yaron Brook y a Tal Tsfany del Ayn Rand Institute en su vista aquí, y como otros en el pasado han hecho durante actividades internacionales que la UFM ha organizado.

Los anfitriones son sujetos de prerrogativas y honores en la universidad como reconocimiento y recompensa del trabajo y dedicación con la que contribuyen a promover una sociedad de personas libres y responsables.

Aprovechar al máximo lo que la Universidad Francisco Marroquín ofrece

El rector Gabriel Calzada mencionaba este punto en su charla de bienvenida a los estudiantes de primer ingreso este año. Instaba a los estudiantes recién ingresados a que aprovechen todo lo que la Universidad Francisco Marroquín tiene que ofrecer. Una buena parte de eso que la U. ofrece es la incesante actividad que hay en el campus.

Cada semana hay algo pasando como una oportunidad de aprender más, oportunidades de vivir nuevas experiencias para exponernos a nuevas perspectivas y para expandir nuestras posibilidades, y conocer y relacionarse con todo tipo de personas y hasta con figuras notables. Esto es algo que no pasa en ninguna otra universidad de Guatemala, y difícilmente en la mayoría de universidades de Latinoamérica. El rector ponía como ejemplo la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid, en la que él obtuvo su doctorado en economía, con una comunidad de más de 45,000 estudiantes (la UFM tiene algo menos de 3,000 estudiantes), la universidad escasamente ofrece actividades adicionales a la dinámica típica de una universidad de estudiantes llegando sólo para recibir clases y saliendo sin más. En la UFM existe un sin fin de actividades cada semana que son disponibles para todos los estudiantes fuera de la típica rutina de asistir a clases y regresar a casa inmediatamente al terminar.

Más aún, si los estudiantes se unen al equipo de anfitriones, Gabriel agregaba, ellos “reciben el paquete completo” que la universidad tiene que ofrecer a sus estudiantes. Porque siendo parte de Anfitriones ellos se pueden exponer a todas esas experiencias y oportunidades de exploración más allá disponibles en la universidad, incluso siendo parte y obteniendo el tipo de valor del que he estado contando aquí.

Si te interesa unirte a Anfitriones UFM, escribe a anfitriones@ufm.edu. Puedes seguir a Anfitriones UFM en Instagram: @anfitrionesufm.


Esta serie concluye en:

Razones para ser un Anfitrión UFM (parte 3 – final)

Uno de mis aspectos favoritos de pertenecer a Anfitriones UFM es conocer otros anfitriones con el mismo espíritu de proactividad y de logro. Trabajar junto a ellos, resolver retos juntos, y contribuir a un equipo eficaz en cumplir las tareas asignadas es, además de una actividad que disfruto, también es un grupo en el que he hecho muy buenos amigos con quienes he compartido experiencias memorables.… Seguir leyendo Razones para ser un Anfitrión UFM (parte 3 – final)


Lee el artículo completo con las 8 razones aquí.

Razones para ser un Anfitrión UFM (parte 1)

Anfitriones UFM es el equipo de estudiantes voluntarios de la Universidad Francisco Marroquín (UFM) que ayudan en la ejecución de actividades académicas y culturales y a atender a los invitados y visitantes de la UFM.

Yo formo parte del equipo de Anfitriones desde mi primer año de universidad –actualmente estoy en tercer año– y ello ha sido una parte importante de aprendizaje en la universidad y de la emocionante y estimulante experiencia que los estudiantes podemos aprovechar en la UFM.

Estas son las razones más fuertes por las que soy parte de Anfitriones, y por las que tal vez te interese ser parte de nuestro equipo:

Un voluntariado único con una misión especial

Un objetivo fundamental del equipo de Anfitriones UFM es hacer que los asistentes a actividades y los visitantes de la universidad tengan la mejor experiencia posible. Durante casi dos décadas, los Anfitriones han estado presentes en las actividades de la UFM para ayudar a que la ejecución de las actividades se lleve a cabo como ha sido prevista, asistir a que todos los elementos de una actividad estén en su lugar y cumpliendo su función, y mitigar eventualidades que se puedan dar en el transcurso.

Cada actividad que lleva a cabo la Universidad Francisco Marroquín, desde una recepción social o una visita de estudiantes de colegios al campus hasta la realización de una reunión de la Mont Pelerin Society o la conferencia de un premio nobel, contribuye al avance y al cumplimiento de la noble misión de la UFM: la enseñanza y difusión de los principios éticos, económicos y jurídicos de una sociedad de personas responsables y libres. Y los Anfitriones han formado, y siguen siendo una parte clave en ejecutar estas actividades con la excelencia que busca la UFM en llevar su misión a la práctica.

Reforzar la premisa y la aptitud del trabajo en equipo

Una premisa central en el trabajo que hace Anfitriones es la premisa de que el trabajo en equipo hace efectivo el esfuerzo individual en llevar a cabo tareas complejas de forma exitosa. En Anfitriones lo que nos une no es el mandato de una autoridad central que prevé todos los pormenores de la logística de una actividad. Lo que nos une es la visión que todos conocemos sobre los resultados que queremos para cada actividad, y nuestra elección individual de asociarnos y llevar esa visión a la práctica.

Como la realización de una tarea compleja lo demanda, tenemos una organización establecida y reglas básicas para nuestro trabajo en colaboración con un coordinador. Pero el coordinador no extiende órdenes detalladas del trabajo que realizamos, ni las reglas prescriben cada acción en cumplir con nuestra asignación. Un principio fundamental del equipo es la confianza que depositamos en cada miembro y en el coordinador de cumplir con nuestras asignaciones y la confianza en nuestra propia capacidad de hacerlo.

Desarrollar destrezas de logística

La tarea básica de un anfitrión es encargarse de cumplir con la asignación que le corresponde como un elemento dentro de un conjunto de elementos en un proceso complejo para alcanzar un fin determinado.

Cada actividad en la UFM conlleva una planeación y organización cuidadosa para llevar a cabo el fin propuesto, por ejemplo, que los asistentes de una charla de emprendedurismo puedan ubicarse con facilidad en el auditorio a tiempo para escuchar al conferencista, y que este último tenga todo listo para dar su charla; o que los estudiantes que nos visitan vayan a conocer las facultades llevándose una impresión positiva de lo que podrían vivir en la UFM.

Una buena parte del éxito de estas actividades depende de esa planificación previa de la logística de la actividad. Y el cuidado y la diligencia en la ejecución de la logística de la actividad es tan importante como la planificación previa que requiere. En cada actividad que un anfitrión atiende, él debe ser consciente no sólo de la actividad que se le asigna, sino de su función considerando el panorama más amplio de los elementos que hacen posible el éxito de la actividad. Esto nos agrega experiencias con las que vamos desarrollando una noción de la complejidad del trabajo del que somos parte, y anticiparnos a cualquier situación que puede surgir, y a estar atentos a las necesidades en todo momento de los asistentes y de los organizadores con quienes trabajamos.

En mi caso he desarrollado una percepción, no sólo de el nivel de efectividad con que se está llevando a cabo una actividad en la que ayudo, sino también la habilidad de juzgar la logística de actividades en las que sólo soy un asistente. Y esto me ayuda a expandir mi mente en cuanto a las formas en las que mejorar en las actividades en las que soy anfitrión. Y ser cada vez mejor, y llevar ese aprendizaje a mi propio trabajo y mis propios proyectos.

Si te interesa ser un Anfitrión, escribe a anfitriones@ufm.edu y sigue a Anfitriones UFM en Instagram: @anfitrionesufm.


Esta serie continúa en:


Lee el artículo completo con las 8 razones aquí.

Mi experiencia en UElCato UFM 2019

Entre el 17 y el 20 de noviembre asistí al seminario organizado por el Instituto Cato y la Universidad Francisco Marroquín, «Universidad el Cato». Fui parte de la clase de 55 asistentes de diferentes países de Latinoamérica seleccionados para esta décima edición de UelCato en el campus de la UFM.

El seminario constó de tres días y medio llenos de actividades en las que exploramos a profundidad sobre principios filosóficos y económicos del liberalismo, historia de estas ideas, análisis de actualidad de Chile y México, y el estado del progreso humano moderno. Los estudiantes exploramos estos temas de la mano de intelectuales reconocidos por dar la batalla por la libertad en el mundo de hispanohablante como Gabriel Calzada, Martín Krause, Gabriela Calderón, Axel Kaiser, Ian Vásquez, Roberto Salinas, y otros más.

Desde dos de las disciplinas que me han fascinado en mi vida de estudiante, la filosofía y la historia, hubo dos charlas que fueron mis favoritas durante el seminario. Fueron las charlas sobre “La Escuela de Salamanca” por Gabriel Calzada, y “La tradición liberal en América Latina” por Gabriela Calderón.

Descubrimientos fascinantes, historia intrigante, y muchas preguntas sobre historia intelectual y el vínculo entre la edad de oro española y la ilustración europea fue de lo que me dejó la charla de Gabriel, que mejor escribí un blog aparte sobre mis reflexiones sobre aprender de la Escuela de Salamanca.

Alineado con el tema de historia intelectual, Gabriela Calderón dio otra fascinante charla que considero mi favorita del seminario. Calderón no solo dio un recuento de intelectuales latinoamericanos, sino también de figuras que tuvieron roles muy importantes en las esparcidas y repetidas revoluciones en la Iberoamérica virreinal. La principal inquietud que me dejó esta charla es la de explorar más sobre los hombres de intelecto y de acción que lideraron movimientos por la libertad en nuestros países. En Estados Unidos lo han hecho muy bien. Y eso quizá motivado en parte porque ellos, a diferencia de nosotros, sus héroes en vez de haber estado esparcidos por los años y las fronteras, se unieron a entre las décadas de 1770 y 1780 para fundar el país más grande que esta tierra ha visto. Los Padres Fundadores siguen siendo festejados y estudiados hoy en día por el legado de libertad que les dejaron en Norteamérica. Pero al sur, estamos sufriendo porque nuestros padres fundadores, aunque muchos de ellos se tomaron en serio la libertad y los principios, no se unieron en movimientos lo suficientemente fuertes que fundasen los cimientos de sociedades libres. En nosotros queda estudiar a nuestros héroes de la libertad y aprender sus lecciones para dar la batalla por la libertad en estas tierras azotadas por el colectivismo y el estatismo.

Sobre estas, y las demás charlas que asistí, pude conversar con los asistentes de UElCato. En las secciones de preguntas en el auditorio, en las discusiones a la hora del almuerzo y en los cofee-breaks, y en las noches de socialización, pudimos interactuar con otros estudiantes que conocen la importancia de las ideas en resolver los problemas que afectan nuestros países latinoamericanos.

El componente social del seminario fue una de mis cosas favoritas sobre él. Conocer los proyectos de otros estudiantes, discutir las ideas sobre las que aprendimos e incluso discutir posibles proyectos de colaboración entre las organizaciones en las que trabajamos fueron cosas que disfruté, y que muchos nos llevamos con satisfacción de esos tres días y medio de actividades.

Sin duda, actividades como estas sirven para levantar en los alumni de las Universidades El Cato, la inspiración y la motivación de seguir explorando estas ideas y considerar el tipo de proyectos y carreras que podríamos conducir para promover la libertad en nuestras sociedades. Seminarios como estos son una experiencia invaluable para jóvenes que estamos buscando algo por lo que luchar y que perseguir para hacer de nuestra vida un viaje emocionante de búsqueda de los valores que hacen posible el florecimiento humano.

Gracias Instituto Cato y Universidad Francisco Marroquín por hacer posible esta increíble experiencia.