Hacer preguntas y mi participación en diálogos socráticos

Hoy fue día de La rebelión de Atlas en mi clase de Ética de la libertad.

Yo estoy en tercer año y mis compañeros están en primer año. Yo ya he llevado la clase y ya he leído y analizado el libro tres veces antes.

Y la diferencia en la comprensión del tema mía y la de mis compañeros es considerable.

Eso es algo que mis compañeros saben. A menudo cuando estamos en diálogo, y especialmente cuando algunos no hacen la lectura, esperan, y me dicen explícitamente, que yo explique la novela. O como me lo dijo hoy uno de ellos, “que los ilumine”. Pero eso es lo que nunca hago.

No lo hago porque no me considero en la posición ni me preparo para llegar a las clases y explicarle a mis compañeros el significado de los acontecimientos y las acciones de los personajes de la historia.

Mi objetivo de asistir a las clases es explorar la novela para tratar de entender mejor y aprovechar su riqueza literaria. Lo cual, estoy completamente convencido, se hace mejor en un contexto de diálogo con pares interesados en hacer lo mismo. Mi objetivo no es “iluminarlos” en el significado de la novela; sino, como ellos, explorar la novela y tratar de encontrar el significado juntos colaborativamente mediante el diálogo.

Así que mi enfoque en participar en los diálogos es, en vez de explicar lo que pienso que significa la novela, tratar de formular las mejores preguntas para conocer lo que mis compañeros piensan. Y así conocer su perspectiva y exponerme a diferentes puntos de vista de mi novela favorita. La riqueza de La rebelión de Atlas es inmensa. Y todos quienes tengan el mismo gusto por la novela estarán de acuerdo conmigo en que hacen falta varias lecturas para aprovechar más y más la profundidad y amplitud de los temas que presenta. Y una de las formas de explorar toda esa profundidad es mediante el diálogo con más personas.

Así que, aunque mis compañeros a menudo me piden que les explique tal significado de la novela, si lo hiciera, eso muy probablemente no los ayude mucho a hacer el trabajo por ellos mismos por entender la novela. Así que me enfoco en formular preguntas y hacerles preguntas de seguimiento para contribuir a que en el diálogo cada uno pueda aportar perspectivas propias sobre lo que se está discutiendo. Perspectivas de las que todos nos beneficiamos porque nos hacen pensar más.

Mi reto en la clase es salir con las mejores preguntas, más simples y más profundas para aportar así al diálogo.

Nunca ha sido el caso que salgo de la clase sin nada nuevo que aprender. Siempre en la discusión surgen nuevas preguntas y nuevos puntos de vista sobre los que explorar los acontecimientos de la novela.

Por eso es que disfruto tanto asistir a esas clases. La estimulación intelectual y el colaborar con otros para aprender juntos.

Mi experiencia en los diálogos socraticos de «Ética de la Libertad» en la ‘Sección A’ (primera parte)

Las últimas semanas he participado como oyente en algunas clases del curso de Ética de la libertad con Marta Yolanda Díaz-Durán en la Universidad Francisco Marroquín. Mi experiencia en esas clases ha sido una de las experiencias educativas que más he disfrutado y de las que más he aprendido en mi vida universitaria.

En esas clases, la profesora, más bien, la facilitadora del curso es de quienes menos interviene. La actividad principal en clase es el diálogo socrático en torno a las lecturas asignadas del curso.

A causa de eso, el disfrute y aprendizaje del que hablo no sería posible si mis compañeros de clase no experimentaran por lo menos algo de eso mismo que hablo, disfrutar y aprender. Y sí que he visto eso en mis compañeros, por lo menos en buena parte de ellos y durante la mayor parte del curso.

A continuación describiré en general en qué consiste esta experiencia que valoro tanto, y qué es lo que la hace posible: la guía de la facilitadora de la clase y la experiencia en sí que se vive en cada clase como resultado de esa guía expertamente hecha por la facilitadora.

Cada martes asisto a los diálogos en clase habiendo leído las lecturas asignadas como preparación para el diálogo que son tres capítulos de La rebelión de Atlas de Ayn Rand cada semana.

La dinámica de las clases es, básicamente, diálogos en los que hay un grupo de estudiantes en el inner circle, sentados en sillas en el centro dentro de las mesas (en un salón socrático) y otro grupo en el outer circle, que queda detrás de las mesas. Los 20 estudiantes nos dividimos en 6 grupos y a cada grupo le corresponde pasar una vez al inner circle, durante un tiempo establecido que es el mismo para cada grupo, en el que sólo ellos pueden hablar en el diálogo. Quienes están en el outer circle no pueden hablar en el diálogo, incluida la facilitadora y su auxiliar. Quienes quedan fuera pueden intervenir en el diálogo, pero sólo escribiendo preguntas a la vista de todos en los pizarrones. Cada estudiante también debe escribir su evaluación sobre la participación de sus compañeros cuando está en el outer circle.

Cada estudiante tiene en todo momento la oportunidad de contribuir a la discusión que se está dando. La facilitadora nos sugiere de antemano cinco preguntas sobre los acontecimientos en cada capítulo del libro. Pero llegado el momento, en sus contribuciones los estudiantes eligen con qué pregunta iniciar el diálogo, cuales discutir durante el mismo, y cuales más plantear para todos en el pizarrón.

En todas mis asistencias a clase la experiencia que se vive dentro de este marco especialmente diseñado, para los estudiantes que cumplimos con la tarea básica de llegar preparados para el diálogo, puede ser simplemente calificada como hermosa.

Me es imposible describir la experiencia exacta en cada clase, porque la única forma de captar eso sería efectivamente asistiendo a una clase.

Pero voy a indicar algunas observaciones generales del tipo de cosas que pasan en la clase.

Involucramiento serio de los estudiantes en el diálogo

La rebelión de Atlas es el punto de partida común de todos los estudiantes en el diálogo. Por la naturaleza de ese material que tenemos para discutir, los temas que se discutimos se basan en observaciones que sacamos de las acciones de los personajes en la novela, de las situaciones en las que se encuentran.

El misterio y el drama de la novela nos lleva a hacernos preguntas intrigantes. ¿Qué es lo que hace a ciertos personajes tomar el tipo de decisiones que ellos toman en situaciones difíciles? ¿Qué decisiones tomaríamos nosotros estando en lugar de ellos? ¿Por qué algunos personajes parecen estar más satisfechos con la vida que llevan y por qué otros no? ¿Qué es lo que los ha llevado a donde están? ¿Cuál es el resultado al que van a llegar personajes que actúan de cierta forma a diferencia de cómo actúan otros? ¿Cuáles son las premisas bajo las que operan?

El libro plantea una rica variedad de cuestiones de valores humanos a partir de las acciones y las situaciones concretas que se relatan en sus páginas. Los estudiantes no nos sentimos sino movidos a hacer las preguntas que nos plantea y explorarlas con nuestro mejor juicio de las situaciones.

Habiendo de 3 a 5 estudiantes en el inner circle cada turno, tenemos amplia oportunidad de intervenir en la conversación. Y el involucramiento de los participantes surge del interés propio de los estudiantes por explorar a fondo las preguntas que la lectura le plante. Pero esas preguntas son preguntas serias acerca de la experiencia humana y se tratan con la seriedad que la mismas demandan.

(Continuará en la segunda parte.)