Hacer preguntas y mi participación en diálogos socráticos

Hoy fue día de La rebelión de Atlas en mi clase de Ética de la libertad.

Yo estoy en tercer año y mis compañeros están en primer año. Yo ya he llevado la clase y ya he leído y analizado el libro tres veces antes.

Y la diferencia en la comprensión del tema mía y la de mis compañeros es considerable.

Eso es algo que mis compañeros saben. A menudo cuando estamos en diálogo, y especialmente cuando algunos no hacen la lectura, esperan, y me dicen explícitamente, que yo explique la novela. O como me lo dijo hoy uno de ellos, “que los ilumine”. Pero eso es lo que nunca hago.

No lo hago porque no me considero en la posición ni me preparo para llegar a las clases y explicarle a mis compañeros el significado de los acontecimientos y las acciones de los personajes de la historia.

Mi objetivo de asistir a las clases es explorar la novela para tratar de entender mejor y aprovechar su riqueza literaria. Lo cual, estoy completamente convencido, se hace mejor en un contexto de diálogo con pares interesados en hacer lo mismo. Mi objetivo no es “iluminarlos” en el significado de la novela; sino, como ellos, explorar la novela y tratar de encontrar el significado juntos colaborativamente mediante el diálogo.

Así que mi enfoque en participar en los diálogos es, en vez de explicar lo que pienso que significa la novela, tratar de formular las mejores preguntas para conocer lo que mis compañeros piensan. Y así conocer su perspectiva y exponerme a diferentes puntos de vista de mi novela favorita. La riqueza de La rebelión de Atlas es inmensa. Y todos quienes tengan el mismo gusto por la novela estarán de acuerdo conmigo en que hacen falta varias lecturas para aprovechar más y más la profundidad y amplitud de los temas que presenta. Y una de las formas de explorar toda esa profundidad es mediante el diálogo con más personas.

Así que, aunque mis compañeros a menudo me piden que les explique tal significado de la novela, si lo hiciera, eso muy probablemente no los ayude mucho a hacer el trabajo por ellos mismos por entender la novela. Así que me enfoco en formular preguntas y hacerles preguntas de seguimiento para contribuir a que en el diálogo cada uno pueda aportar perspectivas propias sobre lo que se está discutiendo. Perspectivas de las que todos nos beneficiamos porque nos hacen pensar más.

Mi reto en la clase es salir con las mejores preguntas, más simples y más profundas para aportar así al diálogo.

Nunca ha sido el caso que salgo de la clase sin nada nuevo que aprender. Siempre en la discusión surgen nuevas preguntas y nuevos puntos de vista sobre los que explorar los acontecimientos de la novela.

Por eso es que disfruto tanto asistir a esas clases. La estimulación intelectual y el colaborar con otros para aprender juntos.

#TB a Hip Hop dance

Hoy, después de muchos años, volví a tener una sesión completa de bailar Hip Hop.

Recuerdo que mi primer acercamiento al Hip Hop fue al empezar la secundaria; a mis doce años, más o menos. En primero básico, unos de mis nuevos compañeros de clase se juntaban en las tardes a bailar Break dance; que es un estilo dentro de la familia del Hip Hop. Durante la primaria la escuela me aburría. Y cuando estaba empezando esa nueva etapa, no esperando mucho de la escuela, cuando conocí a estos nuevos compañeros de clase inmediatamente me llamó la atención que se estaban divirtiendo practicando esta nueva forma de baile.

Entonces me empecé a acercar y a hacerme amigo de ellos. Eventualmente empecé a unirme a sus reuniones en las tardes para aprender “headspins”, “windmills”, “backflips”, “freezes”, “topworks”, “toprocks” y todo tipo de movimientos y trucos que conformaban una sesión de Break dance. Todos nos divertíamos mucho. Cada día yo salía con un pretexto nuevo para pedirle permiso a mi mamá para salir en la tarde. Salía con pretextos porque mi mamá nunca me dejaría juntarme con esos niños que a ella no le agradaban para ir a bailar un baile de la calle.

Las clases, siendo terriblemente aburridas y en lo absoluto inspiradoras, perdían mi interés en favor de esas reuniones en las tardes para ir a bailar Break dance; así fue como reprobé primero básico. 🙂

Con ese pasatiempo mío empecé a hacer amigos con quienes compartía intereses y actividades que me traían alegría. En un mundo en el que hacía todo lo que mis papás quería que hicieran, que actuara como me decían en la escuela dominical que actuara, y en el que encontraba pocas cosas o amigos a mi alrededor que me inspiraran y me acompañaran en aventuras, el Break dance fue mi oportunidad de ‘hacer con mi cuerpo lo que quisiera’. Con esa danza usaba energías que tenía que estaban esperando ser liberadas.

Con el tiempo, preocupándome más porque este pasatiempo mío afectaba mis resultados en la escuela, fui dejándolo. Aunque nunca lo dejé por completo, a veces iba a visitar a mis amigos y pasar un tiempo con ellos practicando algunas cosas.

Algo que definitivamente no dejé fue la música. Los “breakbeats” se convirtieron en el primer género de música que me llamó la atención. Ese es el nombre que le dábamos a la música con la que bailábamos. Que son pistas principalmente basadas en Funk y que frecuentemente se acercaban al Soul, R&B, DnB y a veces a la Salsa. Mi gusto por el Soul, el Funk, el R&B y el Drum n’ Bass quedó. Hasta la fecha lo sigo escuchando y me sigue recordando mis tiempos de breakdancer. Esta es una playlist de mis pistas favoritas.

Hoy, mi buena amiga del MPC Valeria Rosito, quien se está especializando en danza me invitó a su clase de Hip Hop. Fue una experiencia rejuvenecedora y muy alegre.

La última vez que bailé un poco de Hip Hop fue en mi último “MPCafé” del MPC. Y algunos movimientos nunca se me han olvidado y a veces los hago sólo por diversión. Pero esta fue una sesión completa en la que bailamos un poco de “House” que es una de las bases de para los estilos de baile de Hip Hop.

Los participantes de la clase la pasamos muy bien. La clase tomó lugar en Arte Proyecto, Fontabella, zona 10. En donde nuestra instructora, Carmen Oliva nos dirigió por unos minutos de calentamiento, y después por unas lecciones de pasos individuales, uno por uno para después darlos juntos y bailar una rutina corta que los integraba todos.

La instructora nos explicaba cómo se hacían los pasos y nos enseñaba cómo esos pasos conformaban la rutina y cómo lo que hacíamos era Hip Hop. Definitivamente volvería a tomar clases de Hip Hop con ella.

Así que mi experiencia de hoy fue muy satisfactoria y me recordó a los tiempos en los que usaba todas mis energías controlando mi cuerpo siguiendo el ritmo de la música en expresiones de alegría y de re-afirmación de mi capacidad de controlar mi cuerpo deliberadamente para mi disfrute y felicidad.

¡Gracias Valeria Rosito y Carmen Oliva por recordarme de todo eso hoy!


Foto después de la clase:

Mi meta para marzo

En mi artículo sobre el valor de ponerse metas mencioné que mi resolución central para el 2020 es ponerme una meta cada mes.

Mi objetivo es que cada meta que me pongo cada mes sea una meta que deba seguir llevando para el resto del año, y potencialmente para años posteriores. Y así mejorar y enriquecer mi vida y alcance de valores y logros

Mi primera meta, la de enero, fue memorizarme un poema por semana. Meta que estoy cumpliendo cada semana.

Mi segunda, la meta de febrero, fue publicar una entrada de mi blog diaria. Febrero fue mi prueba piloto para esa meta. Viendo el éxito que tuve en esa prueba piloto, para el resto del año escribiré entradas diariamente de lunes a viernes. Aunque siempre escribiré, según quiera, en fines de semana como hoy.

Ahora, mi meta para marzo, será otra que va a ser importante para la cultivación de mi bienestar espiritual.

Para marzo, he decidido empezar mi meta de leer por lo menos 5 horas semanales de literatura que no forme parte de mis cursos en la universidad.

Esa es una meta que me motiva mucho porque la literatura ha jugado un papel crucial en mi crecimiento como ser humano, en mi apreciación de la vida, y en encontrar lo sagrado en la existencia humana.

Ya ha pasado la primera semana de marzo, y efectivamente, ya empecé con esa meta.

Esta semana leí la primera parte de Chantecler de Edmond Rostand.

Una obra teatral en cuatro actos que hasta el momento he disfrutado mucho y me con la que me he reído también. Espero para la próxima semana terminar de leerla y después seguir leyendo una historia corta o cuento por semana.

Ésta es una meta que también me emociona. Ya quiero tomar obras que por mucho tiempo he dejado en cola para leer pero nunca me he dado la oportunidad de leer. Ya es tiempo de avanzar con esa larguísima lista.

Una indicación más del fracaso del sistema educativo en Guatemala

El estado del sistema educativo en Guatemala es grave. El Ministerio de Educación (MINEDUC) es el primero en reportar los datos de tales resultados de su trabajo.

Sin siquiera discutir el hecho que los mismos estándares del MINEDUC son, en muchos sentidos, erróneos (tema que ya discutiré y proveeré fuentes en futuros posts), los docentes de las escuelas oficiales no están siquiera cerca de llegar a ésos estándares mal dirigidos del gobierno:

En Guatemala el 71% de los niños inscritos en una escuela lo han hecho en una escuela oficial, es decir, del gobierno. El resto están en escuelas privadas, municipales o por cooperativas[1].

Pero según una investigación del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN)[2], en el sector oficial no se garantiza la contratación de los mejores docentes para todos esos niños. Según la investigación del CIEN, “Las pruebas realizadas a los docentes optantes a plaza muestran que tuvieron la mitad de las respuestas correctas en lectura y estrategias de enseñanza y sólo un tercio de respuestas correctas en matemática.”

Eso significa que los docentes optantes muestran resultados por debajo del mínimo esperado por el MINEDUC dentro de sus estándares. ¿Cómo esperan en el MINEDUC que esos docentes sean mínimamente competentes para la importantísima tarea que se les encomienda de la educación de los niños?

Pero la situación sólo parece quedarse estancada con poca posibilidad aparente de mejora. Como lo vemos que pasa a pesar de que cada año el gobierno destina más y más millones de quetzales del presupuesto a la educación. Y como lo indica el ya bien sabido y creciente descaro de los sindicatos por encontrar formas de evitar trabajar y más privilegios del gobierno, olvidando totalmente el rol individual que ellos deben adoptar por mejorar.

Todo esto sólo es una indicación más del fracaso del sistema educativo dirigido coercitivamente por el estado de Guatemala.

Y estos datos son sólo una indicación de la larga historia de fracaso e ineficiencia del mismo.

Una examinación más de cerca a esa historia, y considerar el estado actual de este sistema educativo nos muestra necesariamente que una reforma de raíz es necesaria para un cambio hacia mejor educación en Guatemala. Pero esa misma examinación nos haría ver la completa irracionalidad de pensar que el gobierno se debe hacer cargo de esas reformas y de implementarlas. Si investigamos seriamente, encontramos evidencia de que el gobierno no puede con tan importante institución en la sociedad

La mayoría tenemos claro las razones por la que es apropiado y necesario que el gobierno esté separado de la iglesia. Deberíamos examinar nuestras premisas filosóficas por las que eso es así, notar cómo aplican al caso de la educación, examinar objetivamente la evidencia del trabajo del gobierno en ese área, y cuestionarnos seriamente si es apropiado que el gobierno esté a cargo de la educación.

A la luz de la evidencia, es hora de plantearnos la necesidad de la separación entre estado y educación.


Fuentes:

  1. Según estadísticas del MINEDUC: http://estadistica.mineduc.gob.gt/Anuario/home.html#
  2. https://cien.org.gt/index.php/ruta-para-el-desarrollo-de-guatemala-2020-2024/#Educacion_y_Tecnologia

¿Qué es el MPC? – MPCers en Así es la Vida de Libertopolis.com

Hoy fuimos entrevistados estudiantes y graduados del Michael Polanyi College (MPC) Isa Sagastuy, Samantha Montepeque, Nacho Galindo y yo por Raúl Contreras en su programa Así es la Vida en Libertopolis.com.

En el programa tuvimos una fascinante conversación sobre qué es MPC y nuestra experiencia en este departamento de la Universidad Francisco Marroquín.

Mis amigos del MPC y yo disfrutamos mucho la conversación. En ella Raúl nos hizo pensar con preguntas difíciles sobre nuestra experiencia en el MPC y el aprendizaje y la transformación por la que hemos pasado en este programa.

Samantha habló sobre los obstáculos que el MPC le ayudó a sobrepasar y cómo el programa del MPC también le ayudó a descubrir qué dirección tomar en su carrera. Nacho habló sobre el enfoque educativo en el MPC sobre el estudiante como el centro de todo y del aprendizaje como un proceso de inmersión a la realidad. Isa habló sobre cómo los estudiantes del MPC aprendemos a hacer la preguntas profundas y difíciles con las que se inician lecciones para aprender para la vida; y sobre cómo podemos ingresar al programa. Y yo hablé sobre cómo escuché primero sobre el MPC y sobre los retos que enfrentamos al pensar sobre nuestra elección de carrera.

Definitivamente nos quedamos con ganas de más reflexión y diálogo sobre el aprendizaje y el crecimiento personal, y cómo el Michael Polanyi College at UFM nos ayuda a alcanzar nuestro potencial en estas áreas tan importantes de la vida.

Escucha la entrevista completa en las redes de Libertopolis.com:


Sigue las redes del MPC:

¿Qué esperamos de una educación superior?

Esta semana hable con dos amigas mías de la universidad que están en su último año en diferentes carreras.

Una de ellas decía que estaba esperando que el semestre terminara y finalmente cerrara el pensum de la carrera. Mi otra amiga decía que se le habían terminado las ganas de hacer las tareas que le dejaban en la universidad. Cuando a esta última le preguntaba por qué, no tenía una explicación de por qué ya no tenía ganas de hacer las tareas.

Esto me hizo preguntarme el por qué, si ellas ya no estaban motivadas por seguir haciendo las actividades de su carrera, ¿cómo se sentían estando en esa posición, casi estancada?, y ¿cuál era el estado de su motivación respecto a otros aspectos de la vida, aparte de la universidad? y más aún, para las personas que están en la misma posición –y tristemente sí que hay muchas más– ¿qué esperan de una educación superior si no es el aburrimiento y desmotivación con la que llegan en su etapa final?

A mí esta situación generalizada entre los estudiantes en etapas finales de su “educación superior” me inquieta. Yo veo en estas amigas un brillante potencial de florecer en sus carreras. Pero si las carreras que han escogido en la universidad las llevan a esta situación de desmotivación, ¿no está la universidad atrofiando todo ese potencial que tienen? o ¿simplemente personas como ellas han hecho una mala elección al inscribirse a esas carreras? La cuestión es que, por lo menos en el caso de mis amigas, ellas tomaron la decisión que ellas consideraron como la mejor decisión. ¿Qué es lo que personas como ellas esperaban de una educación superior? ¿Qué se debería esperar de una?

#AlimentarLaCuriosidad: Noticias científicas con CdeCiencia

Uno de mis pasatiempos favoritos es ver vídeos de YouTube para aprender sobre todo tipo de temas, desde ciencia al arte a la historia a las finanzas, etc.

Un canal que yo sigo desde hace varios años es CdeCiencia, un canal en español dedicado a la divulgación científica. Creado por Martí Montferrer, un jóven geólogo español.

Ayer se estrenó en el canal la edición de febrero de una de mis series favoritas del canal: las Noticias científicas. Esta es una serie mensual en la que Martí presenta las noticias del mundo de la ciencia más destacadas del mes.

El tono del contenido de CdeCiencia es optimista y con un espíritu de curiosidad y de expectativa y admiración por el ingenio humano en descubrir el universo. Es un canal digno de celebrarse y de seguir si uno quiere alimentar la curiosidad.


Mira el último video, sobre las Noticias científicas de febrero de 2020:

Actualización sobre poesía

Una de mis metas para el año es memorizarme un poema por semana; una de las mejores resoluciones de año nuevo que he tomado.

Me deleita reportar que he cumplido sin falta este desafío; yo creo que en estos dos meses he progresado para que eso se convierta en un hábito, mi meta.

Quiero compartir aquí el que memoricé la semana pasada, uno corto que se ha convertido en un favorito mío y que hablará por sí mismo:

*escribiéndolo desde mi memoria*

What a piece of work is a man!
How noble in reason! how infinite in faculty!
In form, in moving, how express and admirable!
In action, how like an angel! in apprehension, how like a god!
The beauty of the world; the paragon of animals!

—William Shakespeare, Hamlet, Act II, Scene II

El tema de ese poema es uno de mis temas favoritos en el arte: la adoración al ser humano. ¿Qué mejor finalidad para el arte que la de ser vehículo para proclamar tan noble tema?


¿Tienes un poema que hable sobre la exaltación del ser humano y la celebración de su lugar en el universo? ¡Compártelo en los comentarios!

Reto para febrero cumplido ✅

Febrero terminó.

Y estoy orgulloso de decir que he cumplido el reto que me puse en el 1 de febrero: publicar una entrada de blog cada día del mes.

Me siento absolutamente feliz de que pude cumplir este desafío que me propuse para el segundo mes de 2020.

Ya me hacía falta el impulsarme a hacer algo como esto.

Las lecciones, nuevas ideas y reflexiones que me dejaron estos 29 días de escribir diariamente sin fallar y sobre temas que genuinamente me apasionan son incontables. En la siguiente semana estaré escribiendo sobre todo ello.

Con esta prueba que me puse a mí mismo, ya lo decidí, para marzo voy a seguir con esta meta, aunque esta vez voy a publicar sólo los días laborales. Esta ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Y estoy muy emocionado por el crecimiento que el hábito de escribir diariamente me ha significado y que me seguirá dando.


Explora el índice de mis artículos publicados aquí hasta ahora:

What is MPC… On One Foot

I always have to explain to people the department I am enrolled in at the university, I want to explain here my own account of what MPC is in a condensed way as if I had to say it standing on one foot.

The Michael Polanyi College (MPC) is a department of Universidad Francisco Marroquin that offers a four-year bachelor of arts. The program is divided into three phases: the first year is the ‘Bootcamp’ phase, the second and third year is the ‘Fellowship’ phase, and the fourth year is the ‘Leadership’ year.

The Bootcamp phase is literally a boot camp year in which students are introduced to and trained in skills that will help them to be independent ‘learners’ and thinkers. Students go through a fixed, but unconventional program in which they read the “Great Books” of western civilization and engage in “Socratic dialogues” around these readings. They have no classes in lecture format; all classes are Socratic discussions in which students’ beliefs are challenged and their thinking skills are put to work and refined.

In the second phase, the “Fellowship” years students get to choose the courses they want to take in the areas of interest. They no longer have a fixed curriculum, they have to design their own courses and mentors whom with study their courses. MPC no longer directs guides their education, but only works as an assistant and advisor to their overall direction that they give to their own learning. But students have to report before each semester starts what course they are taking, what are the goals, methods, and materials for their courses, and who is mentoring them. They sign course canvases and mentor agreements with MPC and their mentors to formalize it.

In the third phase, the “Leadership” phase they get to embark on what is called the “Great Work”. The Great Work is a project in which they have to show in the form of some tangible, real-life project, the knowledge, and skills they learned throughout the program. When students graduate from the program they are awarded an academic degree on “Bachelor of Arts in Liberal Studies with focus on [blank]” and students get to choose what the blank will say in their academic degree according to what their concentration in the years of MPC was. And the Great Work is the project in which students show why they deserve the degree they are claiming.

There is more to say about the MPC program, but this is the general outline of what this program is about. I will say more about the program and the different phases, and my experience in the program, and my evaluation of it in future blog posts. Stay tuned.