Declaración de intenciones

Esta es mi publicación número 16 del mes.

Hasta el momento he disfrutado el proceso de escribir cada oración en este blog este mes.

La meta que me puse fue escribir una entrada para mi blog por día durante febrero.

En todas mis clases siempre me ha costando mucho ponerme a escribir para los ejercicios que se me asignan. Al empezar lo hice esperando que esta práctica diaria me ayude a ejercitar mi capacidad para ponerme a escribir y mi confianza en mí mismo en mi capacidad para escribir. Hasta el momento estoy feliz de ver que ese ha sido exactamente el resultado. Estoy muy feliz por eso.

Originalmente escuché la idea del “daily blogging” de Isaac Morehouse en una conferencia que él dio en TOS-Con el año pasado en Salt Lake City, Utah. Desde entonces lo he estado siguiendo porque me encanta su trabajo. La idea de Isaac de blogging es que sea algo que lo ayude a uno a desarrollar su pensamiento racional y agudizar su observación de la realidad y reflexión sobre ella.

Isaac no habla de escribir por escribir, o escribir para que nos lean los demás. Lo que él propone es escribir por los beneficios psicológicos y por el aprendizaje que eso nos trae. Poner nuestros pensamientos en escrito y en una plataforma pública es un acto de creación, y ese acto de creación, como lo explica el, añade a nuestro autoestima.

Escribir también nos ayuda a guardar después de haber desarrollado ideas nuestras, bien imaginativas de alguna visión que tenemos, como de las observaciones que hacemos de nosotros y del mundo, como nuevos aprendizajes sobre cualquier aspecto de la vida.

Escribir diariamente es algo que nos ayuda a nosotros a agudizar nuestro pensamiento nuestra observación de la realidad. Los beneficios son para uno. El publicar esas ideas es un subproducto del escribir.

Así que en este blog escribiré una amplia cantidad de diferentes tipos de publicaciones. Desde cápsulas cortas de menos de 200 palabras hasta ensayos de más de 2,000 palabras. Desde escritos altamente editados, hasta escritos que son más corrientes de pensamiento “en voz alta” para poner en símbolos concretos mis pensamientos. Hasta ahora eso me ha traído muchísimo aprendizaje y alegría.

Compartir todo esto abre la posibilidad de que alguien más pueda aprender de lo que comparto que he aprendido yo. Amigos ya me han dicho que lo han hecho y eso también me trae una satisfacción muy especial.

Hay mucho más que decir por los beneficios de escribir diariamente. Pero el presente post es para declarar mis intenciones en realizar este increíble ejercicio.

Tal vez quieras intentar este ejercicio tú también.

Revisando el 2020: que tu meta sea *ponerte metas*

Es mitad de febrero. ¿Cómo vas con tus resoluciones para el 2020?

Esa debe ser una pregunta difícil de responder para algunos, o muchos tal vez. Siendo ya mediados del segundo mes del año ya deberíamos tener una idea de si hemos logrado mantener y avanzar esas resoluciones que nos hicimos al inicio de año o no.

Si tu respuesta a la pregunta te trae más desencanto que alegría por tu progreso hacia esas metas, considera mi sugerencia en este artículo para revisar nuestras resoluciones para resto del año.

Resolución: ponerte metas

Esto puede sonar casi absurdo de reiterar, pues el punto de establecer resoluciones de año nuevo es precisamente establecer metas para lograr en ese año. Pero si lo pensamos, en realidad el tipo de resoluciones que nos solemos proponer es más bien una lista de deseos que esperamos que de alguna forma se materialicen en nosotros. Pero no son metas realmente que sean plausibles y que sean verdaderamente para nuestro crecimiento. A continuación, veremos punto por punto

Escoge metas genuinamente tuyas

Podíamos decir que siempre tenemos metas operando con nuestras acciones y decisiones en la vida. Metas como graduarnos de la universidad, mejorar nuestra relación con familiares, o esas que tenemos como parte de nuestro trabajo. Pero la mayoría de metas que solemos tener son más bien cosas que hacemos basadas en deber o que simplemente hacemos por inercia, porque es lo que se supone que deberíamos hacer a nuestra edad, porque es lo que nuestros padres nos dicen, o porque es lo que todos hacen. Pero siendo deberes, cosas que sólo hacemos “porque sí”, no son en realidad el tipo de metas que nosotros hemos escogido por razones que son auténticamente nuestras, que salieron de nosotros. Y por lo tanto no nos dan el tipo de satisfacción que metas que genuinamente nosotros escogemos para nosotros nos dan. Eso es así especialmente si nuestro deber es terminar la universidad, en una carrera que no es la que en realidad queríamos o que elegimos porque era la menos peor opción; o si nuestro deber es mejorar relaciones familiares, con familiares que no en realidad nos caen bien.

El tipo de metas que realmente necesitamos tener son metas que nosotros escojamos porque genuinamente nos van a traer más felicidad a nosotros. Y que escogemos porque encontramos las razones para ponérnoslas dentro de nosotros. Y que son deberes que aceptamos para complacer a otros, que hacemos porque es lo que se supone que deberíamos estar haciendo porque siempre ha sido así y todos lo hacen así.

Ahora, la forma en que enfoquemos el establecernos ese tipo de metas que son genuinamente nuestras y para nosotros, es otro asunto algo complicado en sí mismo. Pero es algo que podemos aprender a hacer bien pensándolo cuidadosamente y ayudándonos de lo que han escrito psicólogos al respecto.

Aquí voy a dar una indicación del enfoque sencillo que yo he tomado y que me ha funcionado.

Ponte metas pequeñas y agrega nuevas periódicamente

Establece como resolución para el resto del año ponerte metas; metas con objetivos simples y agrega nuevos periódicamente.

Esa junto con otra fue la meta que me puse a inicios de este 2020. Mis únicas dos resoluciones del año es, la primera, empezar a ponerme metas nuevas para mi crecimiento que no necesariamente estuvieran relacionadas con la universidad o mi trabajo. Mi segunda resolución –y esta fue como una implementación de la primera– es memorizarme un poema por semana.

Metas pequeñas

El principio básico es escoger metas pequeñas. Y hacer que las metas sean lo más concretas posibles para que sean cuantificables. Y que entonces podamos proyectar el tiempo específico que vamos a dedicar a realizarlas. Eso a diferencia de las típicas metas demasiado generales y grandes como “bajar de peso”, “ir más al Gym” o cosas así. Que no son metas que debamos dejar de lado, pero que podemos llegar a ellas eventualmente, pero por medio de cosas más pequeñas y más específicas. (Seguro hay libros aconsejando esto y de forma más extensiva. No los he leído, pero espero en el futuro hacerlo para mejorar.)

Las metas pequeñas son más fáciles de llevar a cabo. Al establecer mi resolución general inicial, la implementé inmediatamente en mi primera meta concreta para el año. Memorizar un poema semanalmente. A la fecha llevo exactamente los 6 poemas memorizados que debería tener por las 6 semanas que ya han pasado de este año. Mi meta fue sencilla, y cumplirla no me ha representado mayor dificultad. Me memorizo lenta pero constantemente uno o dos versos por día cuando me tomo un break largo en la tarde y cuando estoy esperando a que me lleguen a recoger en la universidad de regreso a casa. Esa meta que escogí me ha resultado bastante fácil porque es una que es manejable, es muy concreta, y se trata de hacer algo que me apasiona profundamente. Tener grabados mis versos favoritos en la mente y poder recitarlos en cualquier a mi antojo para obtener inspiración de ellos. Al momento sigo motivado e incluso más motivado aún porque he confirmado que es algo que puedo hacer y me trae una inmensa alegría. También me emociona la idea de que al final del año voy a tener memorizados 52 poemas diferentes, ¡¿cuán cool es eso?!

Agrega metas nuevas periódicamente

Un segundo principio (y este seguro otros también lo estarán aconsejando) es, ya que las metas son pequeñas pero constantes, ir añadiendo progresivamente metas adicionales para enriquecer nuestro crecimiento y avanzar a metas mayores.

En mi caso he decidido agregar metas, del tipo de memorizar poemas, que pueda cuantificar y proyectar en tiempos específicos, cada mes.

Habiendo ya asentado en mi rutina la meta sobre los poemas en enero, en febrero me propuse escribir entradas para mi blog diariamente. Al momento –ejecutando esa meta por dos semanas ya– lo estoy disfrutando absolutamente y te refiero a la pestaña de “Blog” en esta página para ver los resultados. De nuevo, esta meta está siendo para mí fácil de manejar, fácil de evaluar si la he cumplido, porque se trata de una publicación al día –y de la misma forma que mi meta para enero– me proporciona un profundo valor y profunda satisfacción.

Un crecimiento potenciado

Algo importante de establecernos metas así es que cumplirlas potencia nuestro crecimiento para nuevos proyectos. Los objetivos iniciales que cumplimos alimentan nuestra motivación y confianza para emprender más y mayores objetivos. Mi proyecto sobre escritura diaria para mi blog es uno que demanda más de mí. Pero fue haber cumplido exitosamente esa meta para enero –y otros objetivos menores como escribir tareas para mis cursos, leer mucho, etc.– lo que me dio la motivación y la confianza para aspirar a metas más ambiciosas. Y de la misma forma, este proyecto en febrero me va a alimentar con más motivación, confianza, y proporcionarme masivo aprendizaje, que para marzo podré perseguir aún mayores objetivos.

Ponernos metas no tiene que ser tan difícil para nosotros. El principio es que sean metas pequeñas, cuantificables, y lo suficientemente concretas como para proyectar el tiempo específico en que vamos a ejecutarlas.

El crecimiento es acción

Empieza con cualquier cosa. En el pasado me he puesto metas como –y son objetivos que aún mantengo– levantarme de lunes a viernes a las 5:00 am, no pasar un sólo día sin escuchar un sólo podcast, leer un artículo, o ver un vídeo de YouTube que me enseñe algo que no sabía antes, leer cada mes una pieza de literatura. Los objetivos deben ser cosas que te gusten y que te interesen. Y si no hay algo que puedas decir que te guste o que te interese, salta a la acción y experimenta con cualquier cosa.

Haz cualquier cosa que te llame la atención que no necesariamente esté relacionada con la universidad o el trabajo. Tómate un momento a evaluar lo que obtuviste de esas actividades. Pregúntate por qué te gustaron o por qué no te gustaron.

Sal al mundo a explorarlo y a participar en lo que pasa en él; o quédate en casa o en la universidad investigando y descubriendo. El principio es involucrase en el mundo y mantener tu mente activa. Busca actividad. La pasividad es estancamiento. El crecimiento es un proceso de movimiento constante.

Cuando encuentres cosas que te gusten y te interesen, ponte metas alcanzables para cultivarlas. Y pon en marcha tu crecimiento.

Recomendación: "Conexión más profunda a través del egoísmo mutuo" por Gena Gorlin

En el día de San Valentín aprovechamos para reconocer y celebrar a quienes más apreciamos, nuestros amigos y a nuestra pareja. Nos damos la oportunidad de mostrar, con nuestra propia forma de hacerlo, el cariño que les tenemos. Ello refuerza la conexión que tenemos con ellos y nos llena de alegría.

Ese día se suele señalar que aunque nos tomemos ese día específico para celebrar el amor y la amistad, esas son cosas que igualmente nos corresponde reconocer y apreciar cada día del calendario.

Por supuesto, ese es un muy buen punto que recordarnos siempre.

Pero admitiríamos que a veces damos la amistad que sostenemos con otras personas por sentada. En algún momento quienes ahora son nuestros amigos antes no lo eran. Por poco o mucho el esfuerzo que hayamos puesto en hacer amigos, ellos nos importan y no podemos dar por sentado que nuestra amistad permanecerá sin que hagamos un esfuerzo para cultivarla. Y cultivar esa amistad es mantener esa conexión que tenemos con nuestros amigos y hacerla más profunda.

Ese es el tema que Gena Gorlin, doctora en psicología, trata en su charla “Conexión más profunda a través del egoísmo mutuo”.

En su charla, Gena Gorlin nos presenta herramientas y formas en las que establezcamos conexiones cada vez más profundas con aquellas personas que celebremos tener en nuestra vida en días como San Valentín.

Como ella lo declara al inicio, el objetivo de su charla es proveer algunas de las mecánicas que ella ha aprendido para crear el tipo de mundo que está lleno de personas que realmente nos reconocen, que nos valoran por las mismas razones que nos valoramos a nosotros, y que son dignas de ser reconocidas y de valoradas de vuelta.

Esta presentación está llena de valiosísimas observaciones, consejos y métodos que nos pueden ayudar a fortalecer y profundizar esas conexiones con otras personas que tanto valoramos, o empezar a buscarlas y desarrollarla, y que no basta ser reconocidas y celebradas en una sola fecha.

A profundizar nuestras conexiones con seres queridos a través de egoísmo mutuo entre nosotros.

Mira ahora la charla completa (en inglés), con útiles ayudas visuales, en YouTube:

Podcast recomendado: Open College with Dr. Stephen Hicks

Este podcast es un sólido recurso intelectual de presentación y de análisis serio de ideas filosóficas. Accesible a una audiencia general y que no requiere mayor conocimiento previo sobre los temas.

Desde filosofía, historia, política y estética, Stephen Hicks ofrece una variedad y riqueza de temas y de análisis intelectual. Comunicado de forma clara y sencilla, especialmente accesible para estudiantes universitarios. Cada episodio puede ser una gran fuente de aprendizaje, de cuestionamiento y de curiosidad para explorar los temas más allá. El podcast es en inglés. Nuevos episodios son publicados regularmente en 2020.

Fuente: http://www.stephenhicks.org/biography

Stephen R. C. Hicks es profesor de filosofía en la Universidad de Rockford, es senior scholar de The Atlas Society, profesor de filosofía en la Universidad de Rockford, así como el director del Centro de Ética y Emprendimiento, también en la Universidad de Rockford. Es autor del libro Explicando el posmodermismo: La crisis del socialismo.

A continuación listo los primeros tres episodios del podcast (con sus respectivas introducciones traducidas) esperando que le des una oportunidad y que puedas ampliar tu aprendizaje intelectual.

Episodio #1: Libertad de expresión; por qué su filosofía importa

Introducción:

Los humanos son seres inteligentes, o potencialmente inteligentes. No criaturas instintivas o pasivas. Involucramiento activo y pensamiento profundo. Objetivos de vida y estrategia. Mucha información. Un montón de experimentos. Iniciativa propia. Extendiendo todo eso a relaciones con significado. Valores compartidos. Grados de intimidad, desde conocidos de negocios hasta amigos, amantes y compañeros de vida. Lo que todo ello tiene en común es que todo depende del intercambio de información y comunicación genuina. Contexto y antecedentes para la confianza, respeto y libertad. Cuando surgen desacuerdos, al el menos beneficio de la duda inicial, la disposición a escuchar al otro lado, el juicio cuidadoso que toma en cuenta toda la información disponible. Es gran parte de lo que la educación debe inculcar.

Episodio #2. Política violenta: una lección de filosofía marxista

Introducción:

Nuestro tema es la larga historia del activismo violento de extrema izquierda, especialmente el activismo marxista. ¿Es una coincidencia que tanta brutalidad ha surgido de los activistas inspirados en Marx? ¿O es un subproducto accidental de una teoría bien intencionada? ¿O es una consecuencia necesaria e intencionada de sus principios?

Leon Trotsky sobre Joseph Stalin en 1940: “En todas las condiciones, la violencia bien organizada le parece a él que es la distancia más corta entre dos puntos”. No es solo lo que dijeron los teóricos y políticos marxistas, sino lo que hicieron. Una gran cantidad de intelectuales en Occidente son conscientes de las atrocidades pero las aceptan. ¿Por qué?

Episodio #3. Los conservadores no son capitalistas de libre mercado

Introducción:

La forma en la que se etiqueta en política es a menudo descuidada y los movimientos políticos suelen ser grandes paraguas que abarcan diversas agrupaciones, pero es importante mantener el esfuerzo para ser precisos para que sepamos de qué estamos cada uno hablando. La precisión también es importante porque a veces quienes aceptan algunas políticas de libre mercado lo hacen por razones de conveniencia política, y esa aceptación superficial puede enmascarar sospechas o rechazos más fundamentales hacia el libre mercado.

En el futuro estaré tratando episodios específicos del podcast que me resaltan.

¡Feliz aprendizaje!


Links adicionales a las redes sociales de Open College Podcast:

«Forward Tilt» sobre "La libertad de las restricciones auto-impuestas"

Desde el 1 de febrero he escrito para mi blog cada día sin falta. Este proyecto está siendo uno de los más significativos para mi aprendizaje los últimos meses. Es un proyecto sobre el que había estado pensando y acumulando razones para “algún día” hacerlo. Pero no fue sino hasta escuchar el episodio número 11, de «Forward Tilt» que me decidí finalmente ponerlo en marcha gracias a la poderosa idea que expone. Aquí explico brevemente de qué se trata.

El episodio en cuestión es el número 11, y se titula “La libertad de las restricciones auto-impuestas”, del interesantísimo podcast que presenté en una entrada anterior, por Isaac Morehouse.

El punto básico que Isaac hace en este corto episodio es que tener imponernos restricciones severas para realizar proyectos o tareas puede ampliar nuestra capacidad para realizar los proyectos. Imponernos restricciones severas en ejecutar cosas pero que aún siguen siendo ejecutables. Esas restricciones pueden ser una fuente de creatividad.

Cuando nos sintamos que las limitaciones nos están frenando en avanzar hacia nuestros objetivos, dice Isaac, dupliquemos las limitaciones y veamos si podemos superarlas.

Ese consejo puede parecer contra-intuitivo, pero el efecto de restringirnos así puede cambiarnos la perspectiva con la cual estamos enfocando una tarea y desatar una fuente que no conocíamos de creatividad.

En mi caso, lo he experimentado con la fatal dificultad que tenía para ponerme a escribir antes de empezar a hacerlo diariamente este mes. En enero no pude publicar nada porque me sentía inseguro sobre escribir, sobre escoger los temas, y por el impulso perfeccionista que tiendo a tener. Después de escuchar este episodio decidí multiplicar las restricciones de mi proyecto. Decidí que, si mi intención era publicar una vez por semana en este blog, pero en un mes no pude escribir ni una sola sílaba, me voy a poner a publicar un artículo diariamente por un mes. Y eso hasta ahora me ha funcionado de maravilla: estoy publicando para mi blog.

En menos de 8 minutos, Isaac explica en este episodio de su podcast la idea sobre “La libertad de las restricciones auto-impuestas”. Te lo recomiendo muchísimo; tal vez puedas aplicarlo y lograr avanzar con eso que no has podido hasta ahora.

Mi experiencia en los diálogos socraticos de «Ética de la Libertad» en la ‘Sección A’ (primera parte)

Las últimas semanas he participado como oyente en algunas clases del curso de Ética de la libertad con Marta Yolanda Díaz-Durán en la Universidad Francisco Marroquín. Mi experiencia en esas clases ha sido una de las experiencias educativas que más he disfrutado y de las que más he aprendido en mi vida universitaria.

En esas clases, la profesora, más bien, la facilitadora del curso es de quienes menos interviene. La actividad principal en clase es el diálogo socrático en torno a las lecturas asignadas del curso.

A causa de eso, el disfrute y aprendizaje del que hablo no sería posible si mis compañeros de clase no experimentaran por lo menos algo de eso mismo que hablo, disfrutar y aprender. Y sí que he visto eso en mis compañeros, por lo menos en buena parte de ellos y durante la mayor parte del curso.

A continuación describiré en general en qué consiste esta experiencia que valoro tanto, y qué es lo que la hace posible: la guía de la facilitadora de la clase y la experiencia en sí que se vive en cada clase como resultado de esa guía expertamente hecha por la facilitadora.

Cada martes asisto a los diálogos en clase habiendo leído las lecturas asignadas como preparación para el diálogo que son tres capítulos de La rebelión de Atlas de Ayn Rand cada semana.

La dinámica de las clases es, básicamente, diálogos en los que hay un grupo de estudiantes en el inner circle, sentados en sillas en el centro dentro de las mesas (en un salón socrático) y otro grupo en el outer circle, que queda detrás de las mesas. Los 20 estudiantes nos dividimos en 6 grupos y a cada grupo le corresponde pasar una vez al inner circle, durante un tiempo establecido que es el mismo para cada grupo, en el que sólo ellos pueden hablar en el diálogo. Quienes están en el outer circle no pueden hablar en el diálogo, incluida la facilitadora y su auxiliar. Quienes quedan fuera pueden intervenir en el diálogo, pero sólo escribiendo preguntas a la vista de todos en los pizarrones. Cada estudiante también debe escribir su evaluación sobre la participación de sus compañeros cuando está en el outer circle.

Cada estudiante tiene en todo momento la oportunidad de contribuir a la discusión que se está dando. La facilitadora nos sugiere de antemano cinco preguntas sobre los acontecimientos en cada capítulo del libro. Pero llegado el momento, en sus contribuciones los estudiantes eligen con qué pregunta iniciar el diálogo, cuales discutir durante el mismo, y cuales más plantear para todos en el pizarrón.

En todas mis asistencias a clase la experiencia que se vive dentro de este marco especialmente diseñado, para los estudiantes que cumplimos con la tarea básica de llegar preparados para el diálogo, puede ser simplemente calificada como hermosa.

Me es imposible describir la experiencia exacta en cada clase, porque la única forma de captar eso sería efectivamente asistiendo a una clase.

Pero voy a indicar algunas observaciones generales del tipo de cosas que pasan en la clase.

Involucramiento serio de los estudiantes en el diálogo

La rebelión de Atlas es el punto de partida común de todos los estudiantes en el diálogo. Por la naturaleza de ese material que tenemos para discutir, los temas que se discutimos se basan en observaciones que sacamos de las acciones de los personajes en la novela, de las situaciones en las que se encuentran.

El misterio y el drama de la novela nos lleva a hacernos preguntas intrigantes. ¿Qué es lo que hace a ciertos personajes tomar el tipo de decisiones que ellos toman en situaciones difíciles? ¿Qué decisiones tomaríamos nosotros estando en lugar de ellos? ¿Por qué algunos personajes parecen estar más satisfechos con la vida que llevan y por qué otros no? ¿Qué es lo que los ha llevado a donde están? ¿Cuál es el resultado al que van a llegar personajes que actúan de cierta forma a diferencia de cómo actúan otros? ¿Cuáles son las premisas bajo las que operan?

El libro plantea una rica variedad de cuestiones de valores humanos a partir de las acciones y las situaciones concretas que se relatan en sus páginas. Los estudiantes no nos sentimos sino movidos a hacer las preguntas que nos plantea y explorarlas con nuestro mejor juicio de las situaciones.

Habiendo de 3 a 5 estudiantes en el inner circle cada turno, tenemos amplia oportunidad de intervenir en la conversación. Y el involucramiento de los participantes surge del interés propio de los estudiantes por explorar a fondo las preguntas que la lectura le plante. Pero esas preguntas son preguntas serias acerca de la experiencia humana y se tratan con la seriedad que la mismas demandan.

(Continuará en la segunda parte.)

Five things you would not want to miss from the MPC Bootcamp

There are many things that you could gain and improve from the first year of the Michael Polanyi College (MPC) at UFM. The first year at MPC is about strengthening your learning abilities. It is, as its name states, a boot camp, which is an environment in which you will be exposed to experiences that will help you initiate your journey of self-directed learning.

Here are five things which I greatly valued from my experience that I think you would not want to miss from the MPC Bootcamp.

A stronger sense of independence

In the Bootcamp, you will have to rely strictly on your own abilities to stay on track of the learning experience. And although this is tough, the best experience at the Bootcamp demands far more effort than merely surviving. This is not about survival. Achieving success in the MPC is not the equivalent of avoiding drop off.

In the Bootcamp you will have the opportunity to develop a reliance on your own power to think, thus creating the foundations for the next years in the MPC. In these next years, you will be directing your learning, which will require from you that you rely on your power to make choices, to fail sometimes, but fundamentally, to learn and to grow.

You have, let’s say, sixty years to live. Most of that time will be spent working. You have to choose the work you want to do. If you find no joy in it, then you are only condemning yourself to sixty years of torture. And you can find the joy only if you do your work in the best way possible to you. But the best is a matter of standards─ so set your own standards.

Great relationships with fellow MPCers

A major aspect of the experience at the MPC is collaborative learning. Through the hours of classes being shared and the challenges and difficulties you and your peers will go through, you will have a significant opportunity to develop your ability to collaborate with others. The Socratic practice will also foster empathy between your peers and you, which will expand your capacity to appreciate and mutually help each other, not only in learning together but in social relationships more generally.

Appeal to the best in people which is their minds and you will have an ally in the arena of life with whom expand your potentialities for growth.

Develop better learning abilities

Learn from others, but know that learning requires an independent process of thought and evaluation that you must perform alone, and the standard by which you must accept something as true can be nothing other than your own grasp of the facts and the arguments.

MPC’s approach to higher learning is rooted in collaborative, Socratic learning. Through deep-diving into the texts and dialogues, one engages one’s mind in intense intellectual training to sharpen our thinking skills.

Your intellectual growth

In exploring the Great Books of the Western World you get to engage the ideas that have shaped Western Civilization. This helps us cultivate an appreciation for the great ideas and great stories that make up our culture. The great historical issues that surround the ideas we explore can also, for an intellectual-leaning student, breed curiosity as to motivate us further to understand the ideas and their importance.

The open exploration that the Socratic facilitators encourage fosters one’s ability to judge for oneself the arguments being presented and a great appreciation for questions. As questions drive our curiosity to explore the world and think about issues deeper.

Lots of fun!

Fun is about Joy. If you come to wait with expectation and hunger of knowledge the joyous arrival of each Monday, rather than the unexamined routine of the escape of reality of Friday nights, you succeeded as a value-achiever-learner and independent first-handed person that took advantage of the great potential this program and its students have.

As your group develops better dialogue skills the learning dynamics start to lighten and the classes turn increasingly enjoyable because you are succeeding in the activity of learning.

The morning meetings are a component of the program that can be molded into spaces for exploring your peers’ interests and learning all kinds of new things with them.

*Picture taken from: https://www.instagram.com/p/B74c3dpgX3Z/