Mi experiencia en los diálogos socraticos de «Ética de la Libertad» en la ‘Sección A’ (primera parte)

Las últimas semanas he participado como oyente en algunas clases del curso de Ética de la libertad con Marta Yolanda Díaz-Durán en la Universidad Francisco Marroquín. Mi experiencia en esas clases ha sido una de las experiencias educativas que más he disfrutado y de las que más he aprendido en mi vida universitaria.

En esas clases, la profesora, más bien, la facilitadora del curso es de quienes menos interviene. La actividad principal en clase es el diálogo socrático en torno a las lecturas asignadas del curso.

A causa de eso, el disfrute y aprendizaje del que hablo no sería posible si mis compañeros de clase no experimentaran por lo menos algo de eso mismo que hablo, disfrutar y aprender. Y sí que he visto eso en mis compañeros, por lo menos en buena parte de ellos y durante la mayor parte del curso.

A continuación describiré en general en qué consiste esta experiencia que valoro tanto, y qué es lo que la hace posible: la guía de la facilitadora de la clase y la experiencia en sí que se vive en cada clase como resultado de esa guía expertamente hecha por la facilitadora.

Cada martes asisto a los diálogos en clase habiendo leído las lecturas asignadas como preparación para el diálogo que son tres capítulos de La rebelión de Atlas de Ayn Rand cada semana.

La dinámica de las clases es, básicamente, diálogos en los que hay un grupo de estudiantes en el inner circle, sentados en sillas en el centro dentro de las mesas (en un salón socrático) y otro grupo en el outer circle, que queda detrás de las mesas. Los 20 estudiantes nos dividimos en 6 grupos y a cada grupo le corresponde pasar una vez al inner circle, durante un tiempo establecido que es el mismo para cada grupo, en el que sólo ellos pueden hablar en el diálogo. Quienes están en el outer circle no pueden hablar en el diálogo, incluida la facilitadora y su auxiliar. Quienes quedan fuera pueden intervenir en el diálogo, pero sólo escribiendo preguntas a la vista de todos en los pizarrones. Cada estudiante también debe escribir su evaluación sobre la participación de sus compañeros cuando está en el outer circle.

Cada estudiante tiene en todo momento la oportunidad de contribuir a la discusión que se está dando. La facilitadora nos sugiere de antemano cinco preguntas sobre los acontecimientos en cada capítulo del libro. Pero llegado el momento, en sus contribuciones los estudiantes eligen con qué pregunta iniciar el diálogo, cuales discutir durante el mismo, y cuales más plantear para todos en el pizarrón.

En todas mis asistencias a clase la experiencia que se vive dentro de este marco especialmente diseñado, para los estudiantes que cumplimos con la tarea básica de llegar preparados para el diálogo, puede ser simplemente calificada como hermosa.

Me es imposible describir la experiencia exacta en cada clase, porque la única forma de captar eso sería efectivamente asistiendo a una clase.

Pero voy a indicar algunas observaciones generales del tipo de cosas que pasan en la clase.

Involucramiento serio de los estudiantes en el diálogo

La rebelión de Atlas es el punto de partida común de todos los estudiantes en el diálogo. Por la naturaleza de ese material que tenemos para discutir, los temas que se discutimos se basan en observaciones que sacamos de las acciones de los personajes en la novela, de las situaciones en las que se encuentran.

El misterio y el drama de la novela nos lleva a hacernos preguntas intrigantes. ¿Qué es lo que hace a ciertos personajes tomar el tipo de decisiones que ellos toman en situaciones difíciles? ¿Qué decisiones tomaríamos nosotros estando en lugar de ellos? ¿Por qué algunos personajes parecen estar más satisfechos con la vida que llevan y por qué otros no? ¿Qué es lo que los ha llevado a donde están? ¿Cuál es el resultado al que van a llegar personajes que actúan de cierta forma a diferencia de cómo actúan otros? ¿Cuáles son las premisas bajo las que operan?

El libro plantea una rica variedad de cuestiones de valores humanos a partir de las acciones y las situaciones concretas que se relatan en sus páginas. Los estudiantes no nos sentimos sino movidos a hacer las preguntas que nos plantea y explorarlas con nuestro mejor juicio de las situaciones.

Habiendo de 3 a 5 estudiantes en el inner circle cada turno, tenemos amplia oportunidad de intervenir en la conversación. Y el involucramiento de los participantes surge del interés propio de los estudiantes por explorar a fondo las preguntas que la lectura le plante. Pero esas preguntas son preguntas serias acerca de la experiencia humana y se tratan con la seriedad que la mismas demandan.

(Continuará en la segunda parte.)

¡Feliz Día de Ayn Rand!

Aviso: este artículo contiene spoilers menores de las novelas de Ayn Rand.

Hoy 2 de febrero se celebra el 115 aniversario del nacimiento de Ayn Rand. Para mí es una fecha en la que siento gratitud y admiración por el nombre de la novelista y filósofa que he asociado con ella. Si identificara la mayor causa de gratitud que tengo hacia el trabajo de Ayn Rand en sus obras de ficción y no-ficción sería la visión de la vida que es posible para mí en este mundo que Rand me mostró. A continuación hablaré de algunos aspectos generales de esta exaltada visión de la vida que he encontrado en el trabajo de Ayn Rand.

Mi primer contacto con la obra de Ayn Rand fue con sus novelas. En mis primeras lecturas de La rebelión de Atlas y El Manantial, al apreciar las acciones de los héroes, y los caminos que seguían y los objetivos que perseguían, yo sentía que me estaba adentrando a un mundo casi extraño para mí. Pero no sentía que fuera un mundo extraño del todo porque las situaciones en las que se encontraban estaban tan atadas a este mundo que me hacían pensar que en el futuro, aunque en una diferente escala, yo me vería en las mismas situaciones enfrentando al mismo tipo de disyuntivas que ellos.

Uno puede ven en La rebelión de Atlas a Hank Rearden, un industrialista caracterizado por una refulgencia productiva que lo conduce a crear una nueva aleación de acero con grandes ventajas sobre el anterior tipo de acero en su uso para todo tipo de herramientas y estructuras para servir a los objetivos de los seres humanos. Rand nos lo presenta en la gloriosa noche de la primera colada del primer pedido de su metal, y presentando un panorama psicológico de la profunda felicidad que Hank siente viendo el producto de su trabajo, nos hace cuestionar sobre el tipo de cosas de las cuales derivamos nuestra felicidad, y de la experiencia que ello significa.

En Hank descubrí la posibilidad de encontrar profundo significado en la búsqueda de una carrera productiva, una carrera que integre todos mis esfuerzos en una visión unificada de lo que quiero hacer de mi existencia aquí y de la que obtenga la felicidad de mi vida.

O en Himno, la mini-novela en la que acompañamos al protagonista en un viaje por descubrir por primera vez algo en él que es digno de considerarse como sagrado, pero que todo ser humano tiene y puede re-descubrir si se atreve a desafiar las doctrinas con las que ha sido educado toda su vida. Yo desafié las doctrinas que me exigían rendir mi mente a las demandas de quienes alegaban conocimiento de una realidad superior, y que exigían mi auto-sacrificio en favor de quienes se piensa que tienen un derecho a disponer de mi vida. Examinar mis premisas, y descubrir unas nuevas premisas racionales que me conduzcan hacia esa visión que encontraba.

Estos personajes enfrentaban las preguntas a las que yo me estaba empezando a enfrentar en mi juventud, y que iban a implicar elegir un curso de acción a medida que crecía y dejaba la adolescencia. A mi alrededor veía pocas, sino nulas similaridades entre las posiciones que los héroes tomaban, y por los motivos y por los objetivos que ellos perseguían. Porque parecía que ellos estaban avanzando hacia objetivos que habían elegido conscientemente, pero que de forma importante, eran conscientes también del esfuerzo y el valor que requería de ellos trabajar para alcanzarlos.

En sus novelas Ayn Rand presenta una visión noble de lo que uno puede aspirar a ser en el mundo. En el manifiesto de su filosofía estética, Rand dice:

El novelista debe descubrir el potencial, la mina de oro, del alma del hombre, debe extraer el oro y luego crear una corona tan magnífica como su habilidad y visión lo permitan.

El Manifiesto Romántico, El objetivo de mi escritura.

En efecto, Rand en sus obras se propone mostrar en la palabra y acción de sus héroes lo que significa dirigir uno su vida basado en principios filosóficos y perseguir los valores que hace posible nuestra vida y felicidad.

Este #DíadeAynRand te invito a leer a Ayn Rand para examinar tus premisas y a explorar en sus novelas una nueva visión sobre el mundo en el que la felicidad existe, que es real, es posible y es tuyo.